Y el color de casi 300 pendones convirtió el cielo gris de La Virgen del Camino en un cuadro de tradición y color. Uno a uno fueron desfilando este sábado 5 de octubre con motivo de la tradicional peregrinación por la festividad de San Froilán hasta llegar a la basílica.
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A ritmo de la música tradicional y ataviados con los trajes regionales, los pendones fueron desfilando ante los flashes y las miradas de los miles de visitantes que congregó el acto.
En un día con una temperatura agradable, pero con un cielo gris que amenazaba tormenta, el folcrore y la pasión de los leoneses consiguieron retrasar la lluvia unas horas, permitiéndoles así disfrutar de la fiesta por todo lo alto.
Un día para sacar a relucir todo el esplendor de cada pendón y también las hazañas de sus portadores, quienes hicieron gala de sus destrezas sujetando los mástiles con una mano, de rodillas e incluso apoyándolos sobre sus barbillas.
Cientos de pueblos se han dado cita en La Virgen del Camino este sábado disfrutando de un día con los amigos «de toda la vida» y trasmitiendo de generación en generación unas tradiciones que «no se pueden perder», como apunta uno de los portadores.
Uno de los actos culturales históricos más emblemáticos de la provincia y que nadie se quería perder, alzando los pendones al cielo de La Virgen para que esta romería perdure en el tiempo.
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