
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Caminaba por las calles de León, sorprendiéndome, ya saben ustedes, mis queridos lectores, cómo disfruto con los edificios y las calles de León, cuando llegó a mí una curiosa historia. Una leyenda magnífica sobre los héroes y heroínas del patrimonio que intentan preservar el bello e interesante pasado de nuestra ciudad.
Son varias las ocasiones en las que observamos cómo el patrimonio histórico de nuestra ciudad se ve ensombrecido por la corriente evolucionista del progreso, que tiende a hacer desaparecer nuestro pasado para construir sobre sus ruinas el contemporáneo presente. Tal y como ocurrió con la siete veces derruida Troya, que volvió a resurgir de sus cenizas. En León tenemos ejemplos incluso más llamativos, que han calado en el ideario leonés y que son el centro de las críticas culturales que siempre recibe este escritor al hablar de patrimonio olvidado.
Alguno de ellos son: el Instituto General y Tecnico, sito en Santo Domingo, desaparecido en la década de 1970, siendo sustituido este por el actual Instituto de Padre Isla. Parece ser que los dueños del mismo, por aquel entonces, adujeron a la incómoda organización de los alumnos, cuyo número no menguaba sino que aumentaba cada día más, comentando también que el frío en las estancias era insufrible. Sus razones, criticables o no, instaron al progreso a demoler el edificio, perdiendo parte de la historia de nuestra ciudad. También rescatamos la Casa de los Picos demolida en los años setenta, y que fue sustituida por la ya anecdótica huevera. De ambos edificios tan solo remane la historia fotográfica y el recuerdo de alguno de los más experimentados, que anhelan el respeto a la arquitectura y a la historia cultural de nuestra ciudad.
He de reconocer que, hasta que comencé a recorrer la ciudad de León, los entresijos de mi milenario hogar, y me colmé de su eterna gloria, de sus edificios y de las maravillosas leyendas escondidas en sus calles, no había prestado atención al más mínimo detalle que adorna nuestro entramado urbanístico. Y fue mi compañera Inés, muy enterada de las curiosidades de León, quien me avisó de los nuevos héroes de este milenio, que recordaban a los del siglo pasado y que dedicaban su empeño a la conservación de nuestro bestiario comercial.
Ellos son los Monuments Men de León. ¿Quiénes eran los Monuments Men?
Adolf Hitler estuvo obsesionado durante toda su vida con la pintura. Fue rechazado hasta en dos ocasiones de la Academia de Bellas Artes de Viena y ello, aunque un poco reduccionista, le llevó a la frustración y al odio de la clase burguesa. Durante el Tercer Reich, persiguiendo su obsesión, expolió más de 5 millones de obras de arte durante su afán expansionista por toda Europa, pero es a lo largo de la Segunda Guerra Mundial y a finales de esta, cuando un grupo de soldados intenta recuperar el patrimonio artístico robado por los nazis.
Salvando las distancias, Inés me habló de unos leoneses, muy volcados con la causa patrimonial e histórica, que amantes de su ciudad como eran, pretendían salvar (y sí lectores, y lectoras, digo salvar) muchos de los letreros de los comercios decimonónicos y centenarios de nuestra ciudad.
Hace poco más de dos años, el cartel que siempre adornaba los bajos de la Casa Lorenzana, la celebérrima Gafa de Oro, fue descolgado debido a unas labores de saneamiento del edificio y de reforma. El periodista intrépido, casi hijo predilecto de esta ciudad, José Manuel Mures, observó que los obreros, sin culpa ninguna, y siguiendo las instrucciones de los arrendatarios, colocaban el famoso cartel en la basura.
Este hecho produce una terrible sensación en el amante de la historia de León, que ve cómo, al abrigo del avance significativo del progreso, la ciudad de León olvida su gran patrimonio cultural. Entonces, Mures, uno de los integrantes de este grupo subversivo que pretende salvar la cartelería de León, dijo basta. Comenzó, junto a compañeros de profesión y otros defensores del arte gráfico, la ardua tarea de comunicarse con el Ayuntamiento, en aras de conseguir una legislación oficial que regulase la conservación de toda la cartelería comercial y publicitaria que fuera a terminar en la basura.
De resultas de estos movimientos, se consiguió una respuesta firme del Ayuntamiento, recogiendo el cartel de la Gafa de Oro y custodiándolo en sus dependencias. La gesta aún no se ha completado del todo, pues las trabas burocráticas y las continuas largas a las que son sometidas las preguntas de este grupo cultural revolucionario dificultan que, más de dos años después de aquel momento, exista una ley que proteja el patrimonio gráfico de León.
Pero estos Monuments Men (y Women) leoneses, no están solos en su lucha, pues detrás de ellos hay una organización que pretende salvar, en toda España, la cartelería que, olvidada en las paredes de Edificios Emblemáticos, nos ha visto crecer como oriundos de León, y nosotros hemos visto cómo, con el paso del tiempo, la herrumbre carcomía su cuerpo de latón o acero.
¿Qué otros letreros han salvado estos héroes y heroínas sin capa? ¿Cuál es esa organización que apoya nacionalmente esta iniciativa y qué otros movimientos han llevado a cabo tanto desde grupos de Facebook, como desde Rincones de León, o desde Instagram, con Atrapaletreros? Descubran la historia completa, la evolución de esta iniciativa, y la gran red que rodea a este movimiento en el siguiente artículo.
Muchos de ustedes creerán que hay otras cosas importantes por las que sublevarse, que carteles antiguos que se desprenden de edificios olvidados, pero dense cuenta de cómo nuestro pasado, fiel vestigio de la vida de nuestros ancestros, está siendo sepultado por un progreso, sin respeto y con aires de grandeza, que pretende desvincularse del mismo.
Seguro que los lectores y lectoras han experimentado esa sensación, cuando, tras más de cincuenta años acudiendo, o visitando la conocida tienda de su barrio, desaparece sin dejar rastro, ocupada por un nuevo negocio o franquicia. Una pequeña parte de nosotros desaparece con su recuerdo. ¿Echan de menos algún negocio de León? ¿Les ha apenado en alguna ocasión la desaparición de estos locales? Como siempre, leo sus respuestas en los comentarios, donde aprendo y conozco el pasado de nuestra bella ciudad de la mano del testimonio de sus protagonistas.
Por el momento, les propongo dos retos, el primero: intenten adivinar, a lo largo de esta semana, quiénes conforman este grupo de amantes del patrimonio gráfico que quiere salvar a León del olvido. El segundo: ¿alguien sabría decirme dónde se conserva alguno de los letreros de los negocios emblemáticos de León?
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Almudena Santos y Lidia Carvajal
Óscar Beltrán de Otálora y Gonzalo de las Heras
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