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Su lanzamiento al mercado – frenado a última hora – ha abierto un intenso debate en la sociedad y, en especial, entre los libreros: ¿vender o no vender el libro 'El odio' de Luisgé Martín sobre el caso de José Bretón?
La controversia, que está en la calle, ha llegado hasta las librerías, donde algunos ni siquieran se plantean ponerlo a la venta, otros dudan y ponen sobre la mesa la dicotomía entre la libertad de expresión y creativa y el derecho al honor y a la protección de las víctimas.
Sea como fuere, la editorial, Anagrama, ha decidido suspender de forma indefinida su distribución después del enorme torbellino mediático generado en torno a este libro donde José Bretón relata cómo asesinó a sus hijos hace ya 14 años.
David Lera, de Literatessen, reconoce que en la preventa sí había encargado en «ejemplar» pero «una vez que he conocido más sobre el libro y cómo se ha escrito, me suscita bastantes dudas». «No lo he leído, pero gente que sí lo ha hecho me ha contado cosas que no me gustan nada. Si finalmente se distribuye en algún momento no sé qué hacer, es probable que lo devuelva», expone a leonoticias.
Más tajante se ha mostrado Virginia Navarro, de Librería Valderas: «No, no lo vendería». Esta librera leonesa rechaza este libro por completo y muestra su repulsa a que «se enriquezcan a costa de todo lo que sucedió». «Esa madre no se merece otro sufrimiento parecido», explica.
Sigue esa postura Jesús Chico, de la Librería Artemis, que, en primer lugar, se muestra extrañado de que «una editorial como Anagrama se planteara publicarlo». «Nos parece estupendo que no salga, no íbamos a venderlo. Nos parece abominable dar publicidad a un monstruo así», señala Chico.
En la Librería Sputnik, pese a que reconocen que el libro no es de una temática que tengan en sus estanterías, reconocen que «tendríamos que leerlo antes de decidir». «Seguramente no lo vendamos. Hay un importante debate porque existe la libertad de expresión y el derecho de todo libro a publicarse, pero también está el derecho al honor de las víctimas», expone Beatriz Fernández, responsable de esta librería.
Con el dilema de si prima la libertad creativa o la protección a las víctimas, las librerías, en parte, respiran con la decisión de la editorial. A la espera de ver cómo se resuelve la situación, las posturas de no ponerlo a la venta parecen primar en el sector librero de la ciudad.
La editorial, en un comunicado, expresó el «respeto absoluto» que la madre de los menores Ruth Ortiz merece y lamenta el dolor que las informaciones divulgadas sobre la publicación y la distribución del libro hayan podido causarle. Anagrama ha asegurado que el único autor de la obra es Luisgé Martín y ha desmentido que «se haya realizado o se vaya a realizar pago de cualquier naturaleza al condenado por los horribles crímenes cometidos en 2011».
La editorial ha considerado que, en una sociedad democrática, debe existir un «equilibrio» entre la libertad creativa como derecho fundamental y la protección de las víctimas, y ha señalado que obras como 'El odio' requieren una doble dosis de responsabilidad y de respeto. Ha dicho que por ello en un ejercicio de prudencia y de forma voluntaria, la editorial ha asegurado que ha decidido «mantener la suspensión de la distribución de la obra de manera indefinida».
Esta obra ha suscitado un maremágnum de sentencias y recursos judiciales. El último capiítulo fue el recurso de apelación presentado por la Fiscalía de Barcelona contra la decisión del titular del Juzgado de Primera Instancia 39 de Barcelona, que el lunes 24 de marzo denegó la medida cautelar solicitada por la Sección de Menores de la Fiscalía de Barcelona, que pedía la suspensión provisional de la publicación y distribución de la obra.
El ministerio público aseguró en su recurso que la editorial Anagrama había incumplido su «obligación» de comunicar el contenido del libro a efectos de examinarlo para considerar si existe una intromisión ilegítima del derecho al honor.
Aun así, argumentó que, pese a no conocerse el contenido de la obra, como pedía el titular, se dio traslado al juzgado de «documentación más que suficiente para valorar, prever y concluir con el debido rigor y total seguridad que sí existe el grave e inminente riesgo de intromisión ilegítima en el derecho al honor».
En respuesta al juez, que alegó que paralizar la publicación y distribución de la obra supondría una restricción del derecho fundamental a la libertad de expresión, la Fiscalía expresó que, en este caso, «también estamos frente a otro derecho fundamental como es el derecho al honor».
Añadía que la publicación de la obra podría provocar «un menoscabo o lesión irreversible», pues el daño ya estaría hecho aunque la madre de los menores emprendiese con posterioridad acciones legales.
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