Con el comienzo del verano se inaugura un largo e intermitente período vacacional que para muchos concluye a mediados de septiembre. Aunque no a todos guste el concepto de sol y playa, las altas temperaturas y olas de calor obligan a la población a ir ... ligera de ropa, destapando las imperfecciones en la silueta. «En estas circunstancias, a la que se suma la presión social y también las propias autoexigencias para cumplir con el canon de belleza actual, muchas personas pueden sentir frustración al pensar que a finales de junio ya no están a tiempo de conseguir sus objetivos», apunta Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Así, con la desesperación y las prisas, deciden optar por métodos menos ortodoxos en una 'operación bikini' a contrarreloj para 'borrar' los antiestéticos michelines en el poco tiempo que les quedan hasta las vacaciones.
En este contexto, recalcan los expertos a modo de alarma social, todo producto o régimen que promete una pérdida de peso superior a dos kilos por semana, debe ser tratado con total desconfianza. Lo más probable es que estemos ante un método fraudulento que carece de rigor científico o ante la venta de pseudo-fármacos y sustancias prohibidas o peligrosas sin prescripción médica, con adversos efectos secundarios. Como ejemplo, señalan la proliferación de páginas web que ofrecen, eso sí, a buen precio, pastillas adelgazantes, anabolizantes, dopantes...
Ni parches anti papada, ni cremas reductoras que 'funcionan de noche', ni electro estimuladores de masa muscular, ni dietas basadas en los efectos milagrosos de ciertos productos o alimentos pueden equipararse con los resultados que se consiguen con constancia, actividad física regular y una alimentación saludable como rutina, explican los expertos del IMEO.
La recomendación general, en esta línea, es tener objetivos realistas, no pretender perder más de 6 kilos al mes, seguir una dieta y tabla de ejercicios personalizadas, respaldados por expertos acreditados y no caer en algunos de los errores que se cometen en esta época, porque puede ser peor el remedio que la enfermedad-.
Los 7 errores
A continuación los expertos del IMEO enumeran siete fallos capitales que, además de arruinar una 'operación bikini' a lo desesperada, pueden comprometer la salud global de la persona, afectar su metabolismo, reducir la masa muscular, causar desórdenes alimenticios, provocar efecto rebote, altibajos en el estado de ánimo y aumento del riesgo cardiovascular, entre otros.
1. - Autoasignarse una dieta, tomarla prestada de una amiga o imitar el régimen de las celebrities. Antes de cometer cualquier 'barbarie' se recomienda acudir a un nutricionista o endocrino quien va a personalizar nuestra dieta en función de posibles patologías, intolerancias o alteraciones hormonales, realizando un control y seguimiento de la pérdida de peso que ha de ser paulatina y sin riesgos adicionales para la salud. Que una dieta generalista le haya funcionado a una amiga o celebritie no quiere decir que sea buena para todos. Cada persona tiene un organismo diferente, y lo que a unos les ha servido, a otros puede causar problemas diversos o un efecto distinto al deseado.
2.- Alimentarse únicamente con zumos de frutas y verduras provoca desnutrición. Las dietas donde se retiran uno o varios grupos de alimentos provocan una gran pérdida de masa muscular y una ralentización del metabolismo. «Si uno pretende bajar de peso a base de frutas, verduras y dieta líquida, lo más seguro es que llegará delgado al final del verano, pero blando, flácido y con un efecto rebote asegurado», advierten los expertos del IMEO.
3.- Sustituir la ingesta equilibrada de alimentos sólidos por productos adelgazantes. El mejor ejemplo de esto es el ayuno con sirope de savia, fórmula mejorada del sirope de arce. «Esta 'auténtica cura', según los que la comercializan, gana adeptos gracias al rumor de que ayuda a perder hasta un kilo al día. Este planteamiento que carece de rigor científico se basa en un ayuno prolongado que dura de 7 a 10 días y sólo permite ingerir tés detoxicantes y sirope de savia con zumo de limón y cayena picante», indican desde el IMEO.
Los expertos en nutrición recuerdan que este método figura en su Ranking de las Dietas menos indicadas para perder peso y añaden que «una ingesta de nutrientes esenciales inferior a la recomendada se asocia con problemas en la piel, circulatorios, digestivos, de salud mental y pérdida de memoria». El peso que se pierde inicialmente es fundamentalmente de masa muscular, y no de grasa, y tiene asegurado efecto rebote. En conclusión, aconsejan rechazar cualquier planteamiento que con el fin de perder peso recurre a pastillas adelgazantes, cápsulas quemagrasas, caldos milagrosos, tés laxantes, diuréticos y con efecto slim, entre otros. Porque en la pérdida de peso no hay milagros, sino constancia e indicaciones profesionales.
4.- Machacarse con ejercicio físico para el que no se está preparado. Después de una larga temporada en la que apenas hayan pisado el gimnasio, asombra ver a personas que pretenden levantar el mismo peso que hace diez años, hacer bicicleta de montaña o correr de modo maratoniano. Es una expectativa irreal y potencialmente peligrosa en cuanto a traumas. «No hay que excederse con el deporte, el sobre entrenamiento o intensidades físicas a las cuales no estamos acostumbrados"», recalca Bravo. Pueden producir una lesión o una pérdida de masa muscular. Levantar pesas más tiempo de lo recomendado, sin acompañar con una dieta adecuada, provocan un deterioro del tejido muscular. Lo ideal es comenzar progresivamente y consultar a un graduado en ciencias de la actividad física y del deporte.
5.- Convertirse en un adepto del 'Cuerpo made in Hollywood'. Hay personas que nunca están conformes con su condición física y harán lo imposible para verse aún mejor, marcando costillas, tableta y un cuerpo casi atlético. Pastillas adelgazantes, abuso de batidos protéicos para aumentar la masa muscular en poco tiempo o el uso inadecuado de diuréticos -error típico de los que piensan que si no se pueden marcar las tabletas, al menos se puede desinflar la barriga-, son frecuentes en muchos fanáticos del gimnasio. Lo más importante es marcarse objetivos realistas. No debemos dejarnos llevar por fotos que circulan en Instagram, porque en muchos de estos casos se trata de deportistas profesionales o culturistas que toman anabolizantes para mejorar su aspecto físico. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios en su momento ya alertó de que el uso de algunas sustancias prohibidas en el deporte, como anabolizantes y dopantes, pueden causar problemas hepáticos, renales, brotes psicóticos, derrame cerebral e incluso provocar la muerte. Los expertos del IMEO aconsejar buscar un aspecto natural, esbelto y sano y no perder la cabeza por físicos que son inalcanzables para alguien que no dedica su vida a cultivar el cuerpo. Esto nos ahorraría muchas frustraciones.
6.- Adelgazar mientras se duerme. Si hay algo cierto en esta afirmación, se limita al hecho que mientras dormimos también se queman calorías. Pero de aquí a creer que las cremas anticelulíticas que 'funcionan de noche' harán todo el trabajo, sin necesidad de esfuerzo por nuestra parte, es un autoengaño. «Ni con la dieta de la Bella durmiente (a base de pastillas analgésicas) sucederá el milagro», señalan desde el IMEO. El éxito de la operación bikini está en combinar alimentación saludable, ejercicio físico y descanso activo. Las dietas programadas por un especialista y con cenas ligeras nos van a ayudar a perder peso mientras dormimos. Debido que durante la noche los niveles de azúcar en sangre se estabilizan y el uso de grasa como fuente de energía para mantener el metabolismo basal se activa.
7.- Tirar la tolla y eliminar por completo los hábitos saludables en verano. «Nuestra experiencia en consulta nos demuestra que en esta época es fácil aumentar de 2 a 4 kilos, si se descuida la alimentación ya que aumenta la tendencia al sedentarismo y la frecuencia con la que se hace vida social», señala Bravo. A veces una subida de 4,5 kilos, si ya se tiene obesidad, puede producir un aumento del riesgo cardiovascular que, junto a las subidas de la temperatura y al consumo más frecuente de bebidas alcohólicas, podría provocar más de un susto. Lo importante es no tirar la toalla, aunque se tenga un nivel alto de obesidad, y lo más indicado, buscar consejo profesional.
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