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Mónica Rico
Lunes, 31 de marzo 2025, 21:36
En acuíferos subterráneos de Ortigosa del Monte nace el agua mineral natural que muchos toman en sus hogares. Se trata de una de las marcas más prestigiosas del país, Bezoya, procedente del manantial situado en la localidad y que tiene entre sus características ser de mineralización muy débil, con muy bajo residuo seco, lo que la diferencia del resto.
Así, de la mano del manantial Bezoya, la historia de Ortigosa está ligada al agua desde hace siglos, cuando un pastor descubrió el lugar, según cuentan. Tiempo después, ya en el siglo pasado, la apertura de la planta embotelladora fue idea de personas sin experiencia en el sector, por lo que naufragó, pero fue comprada por la empresa Pascual, que consiguió convertir el agua que nace en Ortigosa del Monte en el agua mineral natural más vendido de España.
Fue con esa adquisición cuando la empresa «empezó a funcionar muy bien», según destaca el alcalde del municipio, Juan Carlos Cabrejas, que pone en valor la importancia de la planta con la que se cuenta en el municipio, especialmente en lo que supone para la localidad en cuanto a empleo y riqueza. Y es que para el regidor, los servicios y el empleo son dos pilares fundamentales en un pueblo, ya que «si hay empleo y das servicios, malo ha de ser que no sobrevivan los pueblos, pero si no hay cómo ganarse la vida, y por lo tanto no puedes dar los servicios que reclama la gente, está más complicado».
Son más de un centenar los trabajadores con los que cuenta la planta, muchos de ellos de Ortigosa, gracias a una industria que en 2024 celebró medio siglo desde la adquisición por parte del grupo Pascual, donde se recordaron los inicios de una pequeña fábrica que contrataba a los vecinos y que ya en ese momento creó mucho empleo, lo que hoy se mantiene.
Con el paso de los años, esa pequeña fábrica fue creciendo, y desde el Ayuntamiento se defendió la ampliación, a pesar de las complejidades urbanísticas. Se consiguió también que la nueva planta fuera modelo de sostenibilidad y se encuentra comprometida con el medio ambiente, al igual que la empresa en general, que trabaja para reducir su impacto medioambiental, con ejemplos como que fue la primera empresa de agua mineral natural en España en utilizar un 100% de plástico reciclado en sus botellas.
Ortigosa del Monte también es historia, naturaleza, paisaje y tiene una especial vinculación con la piedra. En su entorno destacan parajes como El Berrocal, uno de los más bonitos del término municipal, una zona donde abundan grandes bolos graníticos y lanchares de la misma roca. Según los estudios realizados, de este lugar salieron muchas de las piedras con las que se construyeron los arcos del acueducto de Segovia. Aquí se puede realizar una bonita ruta de senderismo, caminando, en bicicleta e incluso existe la posibilidad de hacerlo a caballo.
Cuando esa ampliación fue una realidad, desde el Consistorio no se ha pedido otra cosa que, en el caso de necesitar trabajadores, se cuente con los vecinos de Ortigosa si ellos pueden dar el servicio que se demanda. Así se consigue empleo, y ejemplos, como el que relata el propio alcalde, de una familia de tres miembros, de los que dos trabajan en la planta de agua. «Eso te genera la tranquilidad de que hay gente que se puede ganar la vida aquí y que, por lo tanto se va a quedar a vivir aquí». Y es que, en esa familia, el hijo se acaba de comprar una casa y probablemente en un futuro forme una familia. Así, «pagará sus impuestos y eso genera riqueza en el municipio. Y usará el colegio, la guardería, la farmacia y las pistas deportivas, y se genera ese vínculo con un lugar del que no te quieres separar».
Esos son solo algunos de los servicios con los que cuentan en Ortigosa, donde cabe destacar también una amplia programación cultural que se extiende prácticamente durante todo el año. El epicentro de esa actividad, especialmente fuera de la temporada estival, es el Centro Cultural Elena Fortún, que a la vez sirve de punto de encuentro para los vecinos.
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Este espacio lleva el nombre de la escritora española conocida por sus obras de literatura infantil y juvenil, creadora del personaje de 'Celia', y no es por casualidad. Y es que Fortún pasaba en Ortigosa los veranos durante su infancia, por lo que el municipio quiso recordar así su figura, en un pueblo en el que la actividad cultural es continua, desde vecinos que se reúnen para ensayar obras de teatro hasta los que hacen macramé, sin olvidarse de multitud de eventos, como zarzuelas, conciertos de todo tipo o teatro varias veces al año.
El centro cultural también tuvo su época de decadencia, un tiempo en el que cayó en desuso porque, en palabras del alcalde «había gente que no tenía claro que la cultura no es un lujo, sino una necesidad vital». Por ello, cuando llegó a la alcaldía, con su primer equipo, se decidió potenciar el lugar, que ahora tiene actividad todo el año, no solo los fines de semana, pues se abre todas las tardes. Cuenta con una biblioteca con más de 6.000 volúmenes, por lo que los vecinos también aprovechan para realizar allí sus lecturas, también los más pequeños, ayudados por la responsable del centro. «Le sacamos mucho partido», asegura Cabrejas, que destaca que el lugar es mucho más que un centro cultural, ya que también es un punto de encuentro para los vecinos de todas las edades.
Probablemente, el reto de más difícil solución al que se enfrenta cualquier alcalde de un pueblo pequeño de Castilla y León, es encontrar fórmulas que, al menos retengan población en nuestros municipios. Hay quien plantea también la necesidad de atraer más población para incrementar el padrón. Si bien es cierto que desde la pandemia, y probablemente ya de antes, hay un número indeterminado de personas que han pasado de venir fines de semana o períodos vacacionales, a establecerse de forma permanente en Ortigosa. Esto ha beneficiado a nuestro municipio en diversos aspectos, pero como consecuencia, todas esas personas necesitan servicios que hay que satisfacer y que compartimos de forma solidaria. En mi opinión, el mantenimiento o incremento de población en un pueblo, se apoya en al menos dos pilares fundamentales. De un lado, la actividad económica. Potenciar la instalación de empresas que generen empleo y por lo tanto, riqueza que haga atractiva la vida en el municipio. Quien tiene trabajo en su pueblo, no se plantea la necesidad de salir para ganarse la vida. La generación de esa riqueza social y económica, da como resultado unos ingresos que permiten mantener o incrementar los servicios públicos que todos deseamos y que en Ortigosa tenemos, lo cual supone el segundo pilar en que se apoya el establecimiento de población. El ayuntamiento de Ortigosa presta una cantidad de servicios importante, como son guardería, colegio, comedor escolar, gimnasio, distintas instalaciones deportivas, consultorio médico, depuradora de aguas residuales, planta de compostaje de residuos de jardín, entre otros.
LLevamos años en este municipio tratando de encontrar el equilibrio entre ambos aspectos. Contamos con la planta embotelladora de agua mineral Bezoya, con un innegable prestigio en el mercado, y que cuenta con una plantilla, después de la última ampliación en la que colaboramos activamente ayuntamiento y empresa, de en torno a cien trabajadores, gran parte de ellos, vecinos de Ortigosa. En algunos casos conviven dos generaciones trabajando juntos, lo que ha producido también un vínculo emocional entre Ortigosa y Bezoya que, estoy seguro, ambas partes estamos decididos a mantener.
Esos servicios de los que afortunadamente podemos disfrutar actualmente no son un capricho o un regalo, sino el resultado de años de trabajo de distintas generaciones para la mejora de nuestras condiciones vitales. Y no debemos renunciar a ninguno de esos derechos. Tenemos la suerte de vivir en un país en el que disfrutamos de un ordenamiento jurídico envidiable, presidido por una Constitución garante de nuestros derechos y deberes. Los representantes municipales tenemos la responsabilidad de gestionar el dinero público de la forma más eficaz con el único objetivo de mejorar la calidad de vida de nuestros conciudadanos, con sujeción a la Ley y, sobre todo, escuchando siempre a nuestros vecinos, que son los únicos a los que de verdad nos debemos.
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Álvaro Soto | Madrid y Lidia Carvajal
María Díaz y Álex Sánchez
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