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Ellas son las guardianas de los pacientes con ictus y en muchos casos sus salvadoras. Las enfermeras de neurología del Hospital de León, todas ellas mujeres, hacen turnos rotativos de 15 días para ocuparse de la Unidad de Ictus y vigilar las 24 horas a los pacientes que allí se recuperan de un accidente cerebrovascular. Porque como ellas dicen: «El tiempo es cerebro».
Ilda Martín Pérez es una de las guardianas de esta Unidad que explica a leonoticias la importancia de vigilar las constantes de los pacientes, pero insiste en que la recuperación no es rápida. «Esto es un trabajo de fondo, en la unidad les tienes 24-48 horas, igual como mucho 72 horas, pero es verdad que es un trabajo a muy a largo plazo».
A pesar de ello, la enfermera remarca que «la asistencia inmediata es imprescindible» y no sólo en un primer momento. «Se suele decir que el tiempo es cerebro y es muy importante una una atención precoz y en estas primeras horas que están aquí en la unidad es vital».
Por todo ello, cada una de las componentes de este equipo sabe que es muy importante «tenerlos muy observados y muy vigilados porque es el periodo en el que más complicaciones pueden pueden aparecer».
Durante las mañanas y las noches hay una enfermera que exclusivamente se dedica a la unidad de ictus del Hospital de León y con ello controlar las constantes de los pacientes que haya ingresados, con un máximo de seis. Dos veces al turno se acercan a los ingresos y a través de la escala canadiense valoran la situación de cada uno de los pacientes.
Para conocer su situación al llegar al Hospital de León «lo más importante es la valoración al ingreso», con ella las enfermeras reciben «la información del estado basal del que parte ese paciente» y con ello y la escala canadiense trabajan todas las horas del día.
Realizan dos visitas por turno a cada paciente de la unidad y en ellas «valoramos tanto la orientación en el espacio, en tiempo y en persona como la movilidad, la expresión y la comprensión».
De este modo, Ilda Martín Pérez y sus compañeras, comprueban «la orientación del paciente, es decir que sea capaz de nominar objetos para ver si tiene una afasia, ver si obedece órdenes para ver si tiene una fase en este caso sería de comprensión y la movilidad porque en función del tipo de ictus se puede ver afectada también la movilidad».
Entre tres y cuatro días los pacientes con un accidente cerebrovascular permanecen en la Unidad, en esos días el cuidado es vital, y aunque no suele haber complicaciones, la rapidez de actuación cuando las hay es muy importante.
Y en caso de que una de esas complicaciones ocurran «al final quien lo ve y lo detecta es quienes estamos aquí», reconoce Ilda, que asegura que «por suerte o por desgracia, si te toca estar ahí a veces lo ves y ves que cuando las cosas se hacen rápido y se actúa en cadena y lo detectas a tiempo puede generar un impacto en la supervivencia y en el pronóstico de los pacientes».
Un trabajo en equipo y un cuidado y control de 24 horas para que la recuperación tras un ictus sea lo más completa posible. Los tiempos de actuación son vitales a la hora de diagnosticarlo y realizar la primera atención, pero también cuando permanecen en la unidad para que puedan pasar a planta y seguir con su recuperación.
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María Díaz y Álex Sánchez
Almudena Santos y Leticia Aróstegui
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