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La selección del cachorro, la llegada a casa y los conocimientos básicos para una educación canina son importantes para que no haya problemas de conducta en un futuro. Hay que hacerlo de manera positiva -fijando normas- y trabajando con el juego a favor del perro. Así se evitarán problemas de conducta que luego son más difíciles de arreglar.
Sara Rueda es adiestradora canina del Centro 'El Tarajal', ubicado en Ribaseca, y colabora con la Protectora de Animales y Plantas de León, aunque durante este reportaje se encontraba de baja. Echa de menos trabajar con perros, pero nos echa una mano para detectar cómo debemos enseñar a nuestro perro.
Cuando hablamos de cachorros es el tema de socialización positiva, que no signfica soltarle a lo loco con otros perros en el parque. En caso de duda, existen grupos de trabajo profesional para mirar instintos del perro, fallos que puedan tener y sacarle el mejor partido a cada perro: que obedezca, que sea estable emocionalmente y que esté mentalmente sano.
Hay un perro para cada tipo de persona, y al revés. Depende de la vida que lleves: si no tienes mucho tiempo es mejor una raza tranquila y pequeña -como el 'bichón maltés'. Están de moda los 'malinois' y 'border collie', que son verdaderos problemas porque la gente ve que son muy listos, pero no cubren sus necesidades de trabajo. Un perro de compañía perfecto hay muchos, pero para elegir un perro lo primero es mirar la vida que llevas, buscar una raza y educarlo.
Cada perro es un mundo. Los clientes suelen sacarlos tres veces al día, cuando viven en pisos y con paseos que tienen que ser de calidad. Nos encontramos con algunos que son de pis y para casa y ahí vienen los problemas. Al final el perro tiene que destrozar o liarla de alguna manera. Tres veces al día y como tres horas sería lo normal.
Hay que conocer al individuo, qué necesidades tiene, crearle unas pautas mediante un juego para que sepa que tiene que aprender y hacer cosas bien. A ellos les encanta hacer las cosas bien y no que estés todo el día riñéndolo.
Puede ser alimenticio, social o de juego. Conociéndole, lo que más le guste, es lo que le decimos. Si es muy glotón, con la comida intentamos dar las primeras órdenes para que vaya aprendiendo y teniendo su mente ocupada. En la sociedad que vivimos no prestamos atención a sus necesidades y necesitan darle al coco. Hay que integrarlo para que obedezca, venga a tu llamada o haga algún ejercicio de rastreo.
Que le cuiden mucho, que cuenten con nosotros porque tocamos muchisimos perros y no es tan difícil llevar una convivencia buena. Que no deje que pase el «ya se calmará de más mayor». Si hay un problema o resquicio de ello, acudid a profesionales.
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Sara I. Belled, Clara Privé y Lourdes Pérez
Clara Alba, Cristina Cándido y Leticia Aróstegui
Javier Martínez y Leticia Aróstegui
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