Decenas de personas tratan de cruzar el paso fronterizo de Rafah. Agencias

Guerra total entre Hamás e Israel

Cierre de la frontera con Egipto: «Los pasaportes extranjeros no valen nada aquí en Rafah»

Decenas de ciudadanos que tienen doble nacionalidad han quedado atrapados en Gaza durante sus visitas a la familia. Tratan de salir por este punto que, sin embargo, está cerrado a cal y canto.

T. Nieva

Domingo, 15 de octubre 2023, 18:34

La frontera entre Gaza y Egipto es uno de los punto más calientes ahora mismo en la Franja. Miles de personas han puesto sus ojos en la zona como la puerta de salida al horror, pero allí no les esperan con los brazos abiertos. Egipto ... trata de contener la oleada masiva de extranjeros por Rafah para evitar un desequilibrio en su propio estado por todos los medios posibles: no es partidaria de abrir un corredor humanitario por allí y ha bloqueado el paso hasta con piedras para evitar una invasión.

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Ibrahim al Qarnaoui llegó hace unos días a Gaza para ver a su familia. Ahora, sorprendido por el conflicto, espera que su pasaporte suizo le permita salir del enclave palestino bombardeado permanentemente por Israel. Sin embargo, se ha quedado bloqueado. «La embajada suiza en Israel nos dijo ayer que viniéramos a este puesto fronterizo», cuenta a la agencia APF. Pero una vez en el terreno se ha encontrado con la realidad: »No está abierto«.

Un responsable de Estados Unidos ha anunciado un acuerdo con Egipto e Israel para abrir unas horas el paso para dejar salir a los estadounidenses. Los demás, sin embargo, deben esperar. Qarnaoui, de 77 años, no tiene intención de volver con su familia, que está en el campo de refugiados de Bureij, más al norte, mientras los ataques hebreas prosigan. Y ha tenido serias dificultades para encontrar dónde dormir.

Camiones parados en el paso fronterizo, que está cerrado. Agencias

Ningún taxi se aventura por las carreteras, así que depende de la solidaridad local. Uno de los vecinos aceptó acogerlo una noche. «Todos dormimos en el suelo, hacía mucho frío. Luego, uno de los residentes me llevó a la terminal», relata. «Media hora más tarde, nos enteramos de que su vivienda acababa de ser bombardeada», agrega con amargura.

Atrapados en vacaciones

Unas treinta personas con pasaportes extranjeros esperan cerca de la terminal, que también ha sufrido ataques en tres ocasiones. A Qarnaoui la situación no le pilla de nuevas. Ya vivió algo similar hace unos años, cuando estaba de vacaciones: «Vi la guerra de 2008, pero era diferente; esta vez es una guerra genocida», asegura. «Si no logro salir, volveré a la vivienda familiar y viviremos o moriremos juntos», concluye.

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Otro de los ciudadanos que espera en Rafah es Said al Hasi, que intenta volver a Suecia. Llegó hace tres semanas a Rafah donde vive su familia y ahora no puede salir. «Nuestra casa está al este de la ciudad, nosotros nos hemos marchado hacia el oeste», una zona más alejada de Israel y su ejército, indica. «En los países donde hay paz» puede utilizar su pasaporte sueco, pero, en Gaza, «un pasaporte no vale nada frente a los bombardeos y la guerra», constata.

Rafah, por el momento, permanece cuidadosamente sellada por el lado egipcio. El Cairo sostiene que el lugar no puede servir «únicamente» para que salgan los extranjeros. Según fuentes citadas por los medios de comunicación, no se dejará a nadie cruzar la frontera hasta que se permita entrar ayuda humanitaria internacional a Gaza, que se está acumulando en el Sinaí egipcio. «Si nos lanzan una bomba atómica, al menos, moriremos más rápido que ahogados bajo los escombros», comenta Hasi.

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