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Una lesión de Palatsí en pretemporada y una rodilla de Leandro Montagud que aún no daba seguridad plena al portero valenciano obligó a la Cultural y Deportiva Leonesa de Rubén de la Barrera a buscar un plan B: ese era Guille Vallejo.
El meta burgalés, desconocido en el mundo de la Segunda B y con pasado en la cantera del Numancia y el Burgos Promesas, llegaba a León para enfrentarse a un reto mayúsculo. De un día para otro, se vio en la portería del Reino de León, siendo uno de los titulares fijos de un equipo que haría historia.
El valor de mercado de Vallejo se multiplicó en apenas unas semanas. Como portero de la Cultural disputó 25 partidos, con unos números que asustan: 19 victorias, tres empates y tres derrotas, tardando en llegar la primera 15 partidos, en la última jornada de la primera vuelta.
En estos encuentros, el portero burgalés encajó 19 goles, pero sobre todo destacó por una frialdad impropia de un portero joven e inexperto en la categoría con el juego de pies: el culturalismo aún recuerda los recortes y la tranquilidad con la que Vallejo iniciaba juego, algo que cautivó a un De La Barrera que, en la jornada 27, dio la alternativa a Palatsí en portería.
Ahora, seis años después, Vallejo ha sumado su cuarto ascenso. Tras lograrlo con la Cultural, hizo lo propio en el Elche, que volvía a Segunda por la vía rápida. La pasada campaña recaló en el Eldense, con el que logró subir a Primera RFEF y esta temporada ha vuelto a ascender, ahora a Segunda.
En el curso actual ha sido una de las claves de este Eldense, con 35 partidos disputados y 27 goles recibidos, donde también ha brillado el exculturalista Toni Abad – 40 partidos jugados y un gol -.
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María Díaz y Álex Sánchez
Almudena Santos y Leticia Aróstegui
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