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Toni celebra con Julen Colinas el segundo gol.
Nunca estuvo tan cerca

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Dos zarpazos de Gallar y Toni dan una suculenta ventaja a la Cultural en el Mini Estadi, que se queda a 90 minutos y con todo de cara para regresar 43 años después a Segunda

dani gonzález

Sábado, 20 de mayo 2017, 22:01

Eran muchos, la mayoría, quienes no han visto a la Cultural y Deportiva Leonesa en Segunda. Pocos son los que lo recuerdan con cierta nitidez. Pero todos, absolutamente todos, lo vislumbran en estos momentos.

La Cultural ha dado un paso de gigante, ha saltado hasta muy cerca del fútbol profesional. Y lo ha hecho con algunas de sus mejores armas, con el contraataque, con el corazón, con la eficacia. Con ellas, los leoneses han invadido el Mini Estadi y se llevan para León un 0-2 que es prácticamente medio ascenso.

Local y catorce jornadas invicto en casa, el Barcelona B no podía asumir otro papel que no fuese el de protagonista, el de dominador, el que ponía el ritmo al partido. Así fue en unos primeros minutos en los que la Cultural trató y pensó en quitarle la posesión, pero acabó cediendo ante el impulso azulgrana.

El primer zarpazo

Cucurella y Cardona tuvieron las primeras ocasiones. Especialmente peligrosa fue la del lateral, cuyo disparo salió lamiendo el poste izquierdo de Palatsí. La Cultural, ese equipo al que si no matas y rematas varias veces vuelve a levantarse, aguantó el primer envite azulgrana. Y no solo lo aguantó, sino que se levantó con especial fuerza.

Fue en una jugada algo embarullada, donde Julen Colinas, rudo y peleón como pocos, sacó su casta y su coraje. Aguantó empujones y distintos choques para poder mantener la pelota. Quedó atrás donde un confiado y repleto de fe Gallar corrió a por el rechace, golpeó el balón con el alma, tocó en un rival, en el poste, en la espalda de Varo. Pero tenía que entrar, no había otro destino y, con suspense, sembró el delirio en la grada culturalista del Mini Estadi y en toda una provincia.

El Barça B, descolocado

Este no era el guión esperado por los de Gerard López. Era una sensación extraña, atípica, casi desconocida para el filial azulgrana. Pero era real y debían afrontarla, no sabían muy bien de qué manera. Nervios, errores e imprecisiones caracterizaban estos minutos del filial barcelonista que, pese a todo, seguía llevando el ritmo y el control de un partido mientas que la Cultural aguardaba para cerrar a la contra.

Pero apenas tuvo ocasiones el Barça B. Llegaba, el peligro se sentía, pero no disparaba lo suficientemente certero para inquietar a un segurísimo Palatsí, acompañado y arropado por una defensa culturalista especialmente oficiosa, evitaron más acercamientos blaugranas, que solo pudieron disparar en tres ocasiones en la primera mitad.

Toni, el mago sin chistera

Tras el descanso, el Barça B sabía de la importancia de meter un gol lo antes posible para que los nervios cambiasen de bando. Salió fuerte el cuadro de Gerard López, volcando mucho el juego por la banda derecha donde Palencia era un buen filón. El lateral llegó hasta línea de fondo, puso un balón atrás, pero Alfaro remató fuera.

Pero una genialidad o un contraataque podían sentenciar el partido. Y ambas se unieron en las botas de Toni, el murciano que de segunda profesión es un mago sin chistera. Recogió el balón en la medular y no se le pensó. Inició una arrancada espectacular, esquivó a todo aquel que le salió al paso y disparo con la pierna menos buena, la izquierda, a la escuadra de Varo. Las primeras lágrimas, pese a que todavía restaban 128 minutos de eliminatoria, brotaban en la cara de algunos culturalistas.

Arreón y tensión azulgrana

Esto apaciguó el ánimo blaugrana, que sabía que eran minutos para arriesgar. Gerard retiró a Sarsanedas, mediocentro defensivo, para colocar en el césped a Romera, delantero centro. Poco a poco, fueron volcando el campo y teniendo ocasiones, pero la Cultural volvió a sacar esa cara que ya enseñó contra Osasuna B.

El asedio barcelonista se produjo, tal y como se esperaba. La tuvo Gumbau, con un disparo potente desde la frontal que despejó Palatsí. Acto seguido la tuvo Fali en un córner mientras la impotencia llegaba al filial culé, encarándose continuamente con jugadores leoneses y cometiendo faltas desmedidas

La más clara para los azulgranas la tuvo Cardona. Iván González, confiado, cedió con el pecho para Palatsí un centro perdido de los locales. Pero apareció el 'nueve' culé para quedarse solo ante el meta culturalista que, de nuevo, apareció para salvar a los de Rubén de la Barrera.

Pero aguantó la Cultural. Aguantó las provocaciones, la desesperación azulgrana, las patadas sin sentido de los blaugranas. Aguantó todo eso, como aguantó, al límite del cable, la vida en los momentos en los que se tonteó con la desaparición, o en Tercera División. Porque la Cultural muchas veces estuvo al borde de la muerte, pero hoy está más viva y más ilusionada que nunca.

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