
...Los primeros van a llevar a muchos a la cárcel (voy a poner primera persona del plural, que los que andamos sobre cuatro ruedas y otra entre las manos podemos meter la pata en cualquier momento) y las segundas han puesto contra el paredón la sintaxis de la oratoria que practica el propio presidente.
Sí, sí, ya sé que estas cosas debería decirlas en privado al propio José Luís Rodríguez Zapatero, a la sazón presidente del Gobierno de España (esto último hay que ponerlo ahora por imperativo de las nuevas directrices de estilo de la Moncloa). Que nadie se me espante. Pero es que desde el año 2000 no se me pone al teléfono. Lo normal para un presidente. Ya se lo dije a él el día que ganó a los puntos la Secretaría General del PSOE: "Enhorabuena y adiós para siempre", le expuse, tras el telefonazo de un amigo común, presente en aquel congreso, que me pasó la llamada.
"Gracias, Polo, pero tú tendrás siempre línea directa conmigo", apunto Zapa (una gracia que teníamos muchos de los que entonces le tratábamos). "Te tomo la palabra. Pero sé que eso va a ser imposible. Por ello, con la enhorabuena, te deseo mucha, pero que mucha suerte en tu nueva andadura". Lo normal en un nuevo secretario general socialista, ya te digo. Por eso, tengo que dar y tratar esto en alguna que otra columna que, eso sí, sé de buena fuente, que varias ha llegado a leerlas ZP.
Están de moda los puntos del carné de conducir. Desde hace unos días, los conductores que se pasen tres o cuatro pueblos en algunas cosas, como el exceso de velocidad y el bebercio pueden acabar en prisión (atenta la compañía a las comidas y cenas de empresa navideñas). La primera vez, puede librarse de estrenar barrotes, pero la mancha irá a parar a la casilla de antecedentes delictivos y la segunda, tercera, cuarta…, te puedes ver bailando el rock de la cárcel, con acompañamiento metálico y en el marco incomparable de una lúgubre celda.
Lo cierto es que los puntos del carné no han logrado el propósito primigenio de bajar las muertes en la carretera. Algo ha fallado. En otros países han sido una especie de panacea. De momento, ni a mí ni a nadie nos ha enviado la Dirección General de Tráfico la cartilla con nuestros puntos para que nos los empiecen a restar. Y lo que no se ve, no se cree, ¿o sí? Ahí están los mejores ejemplos de muchos conductores que tienen cantidades industriales de puntos en negativo y siguen armándolas tibias por las carreteras de nuestros pecados. Por otro lado, no han aumentado los efectivos en agentes de la Guardia Civil, para ir quitando esos puntos invisibles. El Gobierno de Zapatero no ha habilitado partidas presupuestarias para desarrollar este punteo del permiso de conducir. Y lo mismo va a pasar con el endurecimiento, y cárcel incluida, de la nueva normativa. Y sino, al tiempo. Que Dios no nos oiga.
En cuanto a las comas oratorias de Zapatero ha sido una consecuencia de sus novillos en las clases de retórica. No fue nunca un gran tribuno José Luís Rodríguez. Si redactaba el discurso, lo leía regular. Pero si tenía que improvisar, lo mismo te repetía tres veces o cuatro la misma idea o se iba por los cerros de Úbeda. Pero es que últimamente le ha dado por poner coma en cada palabra (algunas veces, en cada sílaba, y éstas las acentúa donde le sale de los cataplines). Y no es que sea un intento de alargar la intervención. Es que no enlaza palabra con palabra y fusila (al amanecer y al atardecer) la sintaxis del rollo respectivo, balbuceando más que comunicando. Ya digo, esto se le hubiera dicho en privado. Porque, el, discurso, entrecortado, de, Zapatero, jode, mucho, matizado, entre, comas, mecagüen. Pero ¿qué se puede esperar de un presidente que nos ha llamado 'tontoselhaba' a los leoneses, afirmando que en su provincia intercambiamos zetas por des y viceversa, en palabras como libertaZ, honestidaZ, contrariedaZ (o idioteD y estupideD), solamente para documentar el nuevo diseño de atril para los mítines electorales?
Lo peor de todo esto es que está creando escuela. Porque los mediocres tienen por bandera copiar al jefe, y Zapatero se ha sabido rodear muy bien de mediocres (con perdón para los que se den por aludidos, que me puede pasar cualquier cosa con estas aseveraciones). Y vemos a nivel nacional, cómo algunos ministros balbucean y balbucean en sus intervenciones, sacando comas a troche y moche de su mochila lingüística. Y hasta a nivel regional y provincial y… Porque también estos niveles tienen su cuota correspondiente de mediocridad. Y siguen y persiguen en su estulticia. Y lo peor, es que ya decían los latinos lo del "errar es propio del hombre, pero solo de los tontos es perseverar en el error" ("cuiusbis hominis es errare, nullius, nisi insipientes, in errore perseverare", en latín suena mejor, más que nada, para joder el informe 'Pisa'). ¿O no?