
...Yo, a la recíproca, me pasa lo mismo con el chino. Nuestro trato son saludos en nuestros respectivos idiomas, con sendas inclinaciones de cabeza, que el hijo del Sol Naciente remata con un "Ya, ya, ya, ya…". Si la conversación es más larga, llama a un traductor simultáneo de la misma nacionalidad que tiene siempre a mano y le interpreta mi interpelación, mientras yo me quedo tan solo con la inclinación de la cerviz y el "ya, ya, ya, ya…" gutural de mi vecino.
Hace un año que yo, entre 11.000 bañezanos, entre casi medio millón de leoneses, tuve/tuvimos una ilusión: el desbloqueo definitivo de la obra del circuito de velocidad de La Bañeza. A bombo, platillo, fotos mediáticas, serpentinas y maqueta incluida, se presentaba en el patio del colegio de las Hermanas Carmelitas el relumbrante proyecto confeccionado por una empresa especializada, como plato especial de la Feria del Motor, en la apertura de las fiestas de la Asunción y San Roque del pasado año. Con la participación del Gobierno zapateril, cuya segunda de las subvenciones aprobadas, de medio millón de euros, por el Consejo Superior de Deportes, había servido para financiar el citado proyecto.
Un plato fuerte que, a un año vista, se le ha atragantado a más de uno, a la vez que los palos del sombrajo de la ilusión de leoneses y bañezanos han caído en picado del escenario. Nada se ha cumplido de las promesas que, meses atrás y meses después, se empeñaron en despotricar los dos partidos mayoritarios, con el coro estridente de los minoritarios que no tenían nada que perder.
Todo sigue igual. Como las tertulias con mi vecino el chino lo del 'Circuito, ya' se ha convertido en '¿Del circuito, qué?: "Ya, ya, ya, ya…".
Ahora son días y años de desgarros, de echarse las culpas, de despotriques entre el PSOE y el PP. El primero en el Gobierno de la Nación (aún se puede escribir esta palabra), sin competencias directas para la ejecución del proyecto. Y el segundo en el gobierno de la Comunidad Autónoma (no decir Regional, que empieza a joder a más de uno la palabreja), con competencias para desarrollar la cosa, pero sin voluntad política de ejecución, a pesar de los desmentidos de bajos y altos cargos del comentado partido.
Quizá este año se vuelva a las andadas por estas fechas en las que las calles de La Bañeza saben y huelen a queroseno, a gasolina de alta competición, a afición motorista en emulsiones sanguíneas por las venas, de la mano del más ilusionante Moto Club Bañezano, con motivo de la IV edición de la Feria del Motor y las pruebas de XLVIII Gran Premio de Velocidad Ciudad de La Bañeza. La esperanza es lo último que se pierde.
Ya he perdido la cuenta de los años que hace que las gentes capitaneadas por su presidente, José Luís Falagán, lanzaron la idea, la iniciativa. Un Moto Club Bañezano con más de medio siglo de historia, de la que buena parte ha soñado y seguirá soñando con un circuito permanente de velocidad para la ciudad.
Yo no voy a echar la culpa a los políticos locales de ambos partidos ni de aquellos que nada tienen que perder por sacar a relucir el tema, acusándolos de no hacer nada. Porque nada pueden hacer sino es enganchar el carro delante de los bueyes y poner a parir a sus respectivos contrincantes políticos en el Gobierno de España y en el de Valladolid. Al menos, hasta que llegue otra campaña electoral (aunque sea para mandar mandados a Europa) y empiecen de nuevo los tubos de serpentinas a echar promesas como churros. Porque, a lo peor, esto se podía solucionar en Europa. ¡anda ya…!
Hace un año que yo tuve una ilusión (y tú, y tú, y tú…). Hace un año que se cumple en este día. Hasta la música del cantar es monótona para pedir un circuito permanente de velocidad. Pero la letra puede servir de slogan camino de la reivindicación. Una ilusión que los bañezanos hemos visto romper en mil pedazos una y otra vez, después de escuchar promesas tan peregrinas como la de un alcalde de la ciudad que llegó a intentar comprar fincas aledañas al circuito de motocross de La Salgada, como mejor solución a una posible instalación del de velocidad, cuando en 1985 se cerraba definitivamente la línea férrea Palazuelo-Astorga y había un viso de posible ampliación de las viejas instalaciones que, por aquel entonces, adecuaban a pico y pala los miembros del Moto Club Bañezano, con la ayuda esporádica de las máquinas de la Diputación, capitaneadas por un diputado apellidado Cuende.
Años después, la Corporación municipal estuvo a punto de comprar 50 hectáreas (luego resultaron ser muchas menos) de terreno en las cercanías del Monte Riego, con unos proyectos de pistas, que uno de los periódicos provinciales publicó por entregas durante más de dos meses.
Todo fue un fu de humos negros, en los que muchos bañezanos creímos a pies juntillas. Por eso, al principio me acordé de mi vecino el chino que cuando le dices "buenos días", el contesta en su idioma el saludo con inclinación de cabeza, y esboza un "ya. ya. ya. ya…" de no haber entendido nada. Ya está bien de tanto aguante, tíos (léase políticos), joplera.