
...les va a enseñar a elaborar cócteles sin alcohol, como los cachorros de Batasuna, que también elaboran cócteles sin alcohol (molotov).
.jpg)
Resulta que el agua de Oencia está contaminada de arsénico, que es una sustancia tóxica que el que la ingiere durante mucho tiempo o se muere o se queda gilipollas. La presencia de arsénico en el agua del pueblo del alcalde rockero lo aclara casi todo, pero no hasta el punto de justificar que tengamos que vernos obligados a escuchar sus canciones. Antes de eso yo gritaré “¡arsénico!, por compasión”, o aquello otro de “dame veneno que quiero morir, dame veneno”, que prefiero la muerte que su graznido. A ver si Soziedad Alkohólica, que actúa en Bembibre el 29, nos vacuna un poco contra tanto rock malo tirando a detestable. ¡Viva Soziedad Alkohólica!
Hablando de alcohol, el otro día fui al Casablanca y le dije al camarero:
-Paco, ponme una cerveza.
-¿De-presión?, me preguntó
- No alcoholismo, simplemente; le respondí.
En el Casablanca te pasa como cuando te quitas una pestaña que se ha caído sobre tu tersa (en mi caso arrugada) piel: soplas y pides un deseo, sólo que aquí lo que deseas con todas tus fuerzas es que después de haber soplado tanto no esté por ahí la policía municipal haciendo controles de alcoholemia.
“Sople usted”, me dijo un policía muy amable mientras me tendía un chirimbolo como la guitarra de Chikilicuatre, pero, en vez de cuerda, de viento.
- Mecagüen la puta, cabrón, -mascullé airado- ¿te parece que he soplado poco en el Casablanca?.
Total, que no pasó nada porque di cero coma cero y juro por dios que en ese momento me dieron ganas de volver al bar para preguntarle al ‘perráncano’ de Paco qué cojones me había estado dando toda la noche.
Leo en un periódico digital este titular: Los nacionalistas Urkullu y Puigcercós desean la derrota de España en la Eurocopa”. ¡Toma!, y yo también y no soy nacionalista. Soy incapaz de sentir pasión alguna por unos fulanos que corren detrás de un balón. Por otro lado no sé a quién representan, pero a mí ni de puta coña.
Siempre me gustó la poesía, hasta que el otro día fui a la Fiesta de la Poesía de Villafranca: cuánta autocomplacencia, cuanto colesterol, qué melifluo era todo y ¡qué calor! Sólo se le ocurre al que asó la manteca hacer un acto bajo unos árboles que acababan de ser podados. Total que después de tanto verso diverso y disperso uno acaba de Gamoneda, de Pereira y de Mestre hasta los cojones. La poesía será lo que sea, pero eso no. Esta fiesta de la poesía es como el congreso del PP, un intolerable ejercicio de halago al homenajeado, sea Rajoy sea Gamoneda. Casi prefiero el fútbol, qué coño el fútbol, casi prefiero (y dios me perdone) la música del alcalde rockero de Oencia.
PD. El anuncio de la maratón nocturna de Ponferrada en una conocida radio local concluye con este eslogan: “La única maratón que se corre de noche”. Así me gusta, que se corra de noche.
Otrosí digo: Por aquí anduvieron los mandamases de Asaja y se acercaron a comprobar los daños del granizo en los perales. Véase arriba, en la foto de Gaztelu, la manía que esta gente tiene de andar tocando las peras.
http://elumbraldepaco.blogspot.com