Las abducciones ¡vaya timo!
Luis R. González
Laetoli, Pamplona, 2008
160 págs. 13 €
Resulta curioso, al menos poco habitual, que un libro de esta clase lo haya escrito alguien que se define como ufólogo, es decir, un estudioso de los ovnis o naves extraterrestres. En este caso es, evidentemente, un ufólogo escéptico que se cree muy poco de lo que le cuentan.
Según nos dice, tras acercarse a este fenómeno, observó la gran cantidad de afirmaciones absurdas que se hacían sobre unos supuestos visitantes de otros mundos. Muchos de los casos que conoció eran simplemente falsos; otros, carentes de fiabilidad.
Las abducciones son una variante del tema. Se supone que algunos extraterrestres se dedican a secuestrar humanos con el fin de analizarlos y experimentar de distintas formas con ellos. Habitualmente, las víctimas (llamémoslas así) son luego liberadas y no conservan memoria de lo sucedido. Algunas marcas físicas, ciertos vagos recuerdos que suelen surgir de sueños o de trances hipnóticos son, como mucho, el único indicio de lo sucedido. La reconstrucción completa de tales episodios puede llegar de diversas maneras, a veces mediante la ayuda de personas con grandes dotes de convicción. Y... ¿para qué vamos a seguir?
La obra recorre una galería de situaciones de lo más pintoresco con un lenguaje humorístico y un tanto sarcástico. Se lee bien y es entretenida, por lo que puede ser un excelente texto de relax para el verano. No se mete en muchas honduras, ya que al autor no parece interesarle (al menos en este trabajo) escarbar mucho más allá de la mera anécdota. Y éste es, en mi opinión, el mayor problema que presenta el texto.
Es posible que muchas abducciones sean farsas o equívocos con los que no se deba perder el tiempo. Pero, como muchos otros aspectos del comportamiento humano, pueden merecer también una reflexión. Es cierto que hay casos estrafalarios, relatos que parecen mediatizados por películas o textos y tienen detrás a personajes dudosos; en otros brilla una desbordante imaginación; tras algunos parecen subyacer patologías. En cualquier caso, es probable que muchos de ellos estén defendidos por personas que creen sinceramente en lo que dicen. Todo esto se repasa con demasiada brevedad. Las pocas páginas que se dedican a este fin, al concluir el volumen, se quedan muy cortas.
Independientemente de que se niegue rotundamente la veracidad de este fenómeno, hubiera sido interesante adentrarse un poquito más en las causas que lo hacen creíble para mucha gente.