La ruta transcurre a lo largo de la pequeña isla en la que abunda la cultura megalítica. También fue poblada por vándalos y bizantinos hasta la conquista catalana. En el siglo XIV se quedó despoblada a consecuencia de la peste negra y la piratería. Actualmente goza de un satisfactorio desarrollo económico gracias al turismo.
Arranca el itinerario en Es Pujols, el centro turístico más importante de la isla que posee unas maravillosas playas llamativas por la blancura de su arena, entre la que destaca la Cala de la Savina. Continúa la ruta hasta llegar a Sa Savina, que posee un pequeño, pero bellísimo puerto. Destacan la Ca na Costa, sepulcro megalítico y la torre de Defensa de des Pi d’es Cátala o Sa Capella de Santa Tanca Vella.
Lagos y arqueología
En S’Estany d’es Peix se halla un impresionante lago natural ideal para los amantes de los deportes náuticos. Seguidamente el viaje acerca al turista a la capital de la isla, Sant Francesc de Formentera, bautizada como el último paraíso del mediterráneo.
Como monumentos destacan su Iglesia fortaleza del siglo XVIII. En dirección a Cap de Babaria, existen unos parajes naturales ideales para los amantes de la arqueología donde se halla un sepulcro megalítico que data del año 2000 a.C. y una torre vigía del siglo XVIII.
En Es Caló, pequeña población de pescadores que cuenta con un paisaje abrupto y rocoso. El recorrido finaliza en La Mola, pasando anteriormente por los arenales de Migjorn, que con la cima de Sa Talaiassa constituye el punto más elevado de la isla, desde el que obtendremos una maravillosa panorámica. En la Mola destacamos el Molino Viejo (siglo XVIII); y el faro, que describe Julio Verne en una de sus novelas.