
...Después de las elecciones generales del pasado día 9 de marzo los principales partidos políticos de nuestra provincia (IU, PP, PSOE y UPL, citados por orden alfabético) han procedido a evaluar sus resultados.
Salvan sus paces internas, o acallan problemas, Izquierda Unida que en medio de la debacle nacional y a pesar de haber perdido en la provincia 175 votos, ha pasado de un 2,14 a 2,18% de representación y al menos en León resuelve sus problemas de carácter interno y federal con absoluta disciplina; y el PSOE que, para unos, recogió los frutos de la gestión de sus cuatro años en el gobierno de España -9.335 votos más que en 2004- y, para otros, ha vuelto a hipnotizar a los leoneses, cosa que dice mucho sobre la estimación que se tiene de los mismos por parte de quien hace esta simplista lectura, y en cualquier caso le sirve a la dirección provincial como balón de oxígeno para mantener la calma, sino aspirar a responsabilidades regionales.
Los otros, PP y UPL, lo tienen más crudo, andan a batacazo público y no falta quien pida que la ropa sucia se lave en casa.
El PP leonés, su dirección, se intentó sacar el rotundo fracaso electoral a una semana del inigualable mitin en León –Aznar incluido- con el famoso “efecto Zapatero” y con el trasvase de “paisanaje” de la UPL al PSOE -¿sus 7057 votos menos que en 2004 se deberán a unos masivos ejercicios espirituales?, ¿serán de ciudadanía reflexiva o también entrarán en el concepto del impulsivo “paisanaje”?-. A qué preguntarse más. Si no se quisieron oír los pronósticos, de los propios militantes, en el tiempo y forma de hacer las listas, cómo responderse ahora. Ahora toca ver por dónde sopla el viento en Génova y después procurar amarrar el velamen aquí, porque la tormenta, sea el viento el que sea, se cierne sobre el edificio Europa. Al menos eso es lo que dejan traslucir algunos militantes del PP que uno que conoce por su nombre y apellido y el contestatario blog http://www.congresoppleon.blogspot.com en el que, aunque de forma anónima –(jamás entenderé el anonimato en una España que se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político y algún día le dedicaré tiempo y espacio)-se deja traslucir, unas veces, con verdaderos argumentos políticos, otras, con un estilo que deja bastante que desear, un real estado de opinión crítica con respecto a la dirección provincial del PP y por omisión y/o connivencia a la dirección regional. Tiempo no ha faltado, claro, para oír que la ropa sucia se lava en casa. Pero entra dentro de lo normal, para eso es también un partido de masas.
Peor es lo de la UPL. Porque ésta si bien también tiene vocación de partido de masas, la realidad ha demostrado que parecen pocos, aunque eso sí, mal avenidos. El espectáculo unitario -no falta nadie en la gresca- que vienen dando en los últimos días, si no meses, es de antología. Lo tienen ustedes en este periódico (tecleen UPL en buscar y le aparecerá el guión completo del vodevil). Se dicen de todo y nos dan a entender más aún. También desde ella se pide que la ropa sucia se lave en casa. Sin entrar en materia, sólo como observador, ¿de quién fue la idea de presentarse a las generales?, ¿no se aprobó en el último Congreso?, ¿no lo desaconsejaba la recién elegida dirección?, ¿dónde estuvieron ciertos dirigentes y numerosas bases, ideólogos incluidos, durante la campaña? ¿Tiene el leonesismo político más fuelle que el que representa su victimismo y el rédito, parece que personal en algunos casos, de los contados cargos públicos que ostentan?
Y con respecto al lavar la ropa sucia en casa que obsesiona a todo partido con problemas internos, me pregunto yo: dándonos la matraca tanto como nos la dan permanente los partidos y comprometiéndose todos ellos a hacer de la administración de los asuntos públicos, los nuestros, todo su afán, ¿por qué tienen tanto interés en esconder sus trapos sucios?, ¿no es mejor que los discutan y aclaren en público?, ¿no sería este un perfecto entrenamiento para la transparencia de la gestión pública?, ¿podemos fiarnos de los que nos digan después, o serán sus discursos y compromisos tan sólo camisas bien almidonadas y planchadas? Ya somos mayores los votantes, si soportamos, a veces estoicamente, sus acciones de gobierno, que sí nos atañen, sin más arma que el voto futuro, cómo no vamos a soportar ver desde el burladero los pitonazos que unos se tiran a otros en su propio coso o partido. Practiquen la transparencia interna, veámoslo, y estaremos mucho más tranquilos cuando los sepamos ocupando los despachos, casas y palacios que ponemos a su disposición para que trabajen para nosotros, que no por nosotros. Por cierto, bastante bien pagados generalmente. ¿O alguno cobra menos o lo mismo de lo que cobraba en su anterior curro? ¡Ala! A ser felices.
Juan García Campal
http://juancampal.blogspot.com