
...Era la voz de Miguel Martínez, coordinador del programa dominical que, a nivel provincial, recorría los campos de Segunda y Tercera División, de todo León, en las postrimerías de la década de los 80 del pasado siglo.
Era la primera vez que me ponía unos auriculares con micrófono incorporado para que, en directo, radiar las incidencias de un partido de Tercera División. La culpa de todo la tenía el jefe de deportes de Radio Nacional de España (RNE) en León, Eduardo García Carmona, que me había metido en aquel embrollo, sin comerlo ni beberlo.
- "No te preocupes. En realidad, tu cometido va a ser dar noticia de los goles en directo, recreando la jugada, una vez que abras el micrófono y, en la rueda de corresponsales, decir el minuto y resultado". Me embobó Carmona.
En realidad, era al único que conocía de RNE en León por aquel entonces. El resto, solo eran las voces que oías y conversabas por la línea de ordenes y poco más. Y el primer día tenía que haber sido, simplemente, una toma de contacto, goles, minutos y resultados y pare usted de contar.
Pero aquel primer día, aquel bautismo de fuego en las ondas, aquel "conectamos con La Llanera…", fue una encerrona entre el micrófono y los cascos, en toda la regla y con todas las de la ley. La Cultural había jugado por la mañana, lejos del Amilibia y la línea con Ponferrada, para que entrara en tromba Miguel Ángel Zamora, se había enredado en el cielo hertziano. Por ello, el pobre Polo, el que esto suscribe, tuve que hacer de tripas corazón y radiar (como buenamente pude) las incidencias del partido entre La Bañeza y el Palencia. Creo que Dios y los oyentes me hayan ya perdonado (de esto hace más de 20 años) las confusiones (más que mentiras) que tuve que lanzar a las ondas, con la ayuda de mi compañero de fatigas, Mariano Casado, recientemente fallecido.
Conocí entonces al hoy nuevo presidente de Paradores, Miguel Martínez. Aquel domingo tuve que jurar en hebreo por lo bajini para poder sacar adelante el programa y los saludos quedaron en susurros, mientras Eduardo García Carmona oía el programa desde el autobús de regreso de la Cultural (cuánto cabrito ha criado el pan por poco dinero). Después, la amistad fue surgiendo paulatinamente, a medida que nos fuimos conociendo por el micrófono y llenábamos las tardes de los domingos de deportes y chascarrillos. Fueron cuatro años imborrables de buen hacer periodístico radiofónico en RNE. Primero con Miguel Martínez y después con Miguel Ángel Iglesias como coordinadores.
He seguido la trayectoria política de Martínez, siempre ligado al Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo, a la Secretaría Provincial del PSOE, a la Cámara Alta y al propio José Luís Rodríguez Zapatero. Con sus luces y sus sombras que, como persona humana, es de rigor tener. Las puertas de su amistad siempre han estado abiertas y prestas a la constatación de las noticias, aunque le fueran perjudiciales, cuando estuve en activo. Es buena gente, sabio y, además, de Toreno.
Dentro de este contesto, hace unos meses le comenté a otro buen amigo, José Miguel Palazuelo, a la sazón alcalde de mi pueblo, La Bañeza, la posibilidad de entrar en el Senado, al ir en el banquillo reserva de la candidatura de Miguel.
- "No fastidies, esas no son mis intenciones". Me dijo Palazuelo y creo que con sinceridad.
- "Estate preparado y al loro, porque como gane de nuevo ZP, Miguel Martínez puede aspirar, con todos los triunfos en la mano, a un puesto de nivel nacional". Le predije al regidor bañezano.
Ayer se hizo oficial el nombramiento. Los dos estaban avisados. Esto no ha sido una encerrona como aquella vez a mí, en el campo de La Llanera, cuando estrené los zapatos nuevos de la radiofonía deportiva. Por eso, cuando he visto la confirmación del nombramiento, me acordé de Radio Nacional de España en León, de aquellas tardes deportivas, cargadas de chascarrillos, versos espontáneos y hasta el cántico de algún bolero sobre la marcha.
Me vino también a la memoria aquellos paradores nacionales que conocí, principalmente el de La Bañeza, en el que, cada año, paraba Franco en sus viajes a La Coruña (entre Madrid y Coruña había y hay 606 kilómetros y La Bañeza es el punto intermedio, el kilómetro 303), como buen metódico que era, aunque vaciaba las instalaciones y llenaba la ciudad y la carretera de policías secretas durante las horas de su descanso. El presidente de esos Paradores nacionales es hoy aquel coordinador de RNE, que un día me dio paso en La Llanera bañezana, para yo poder cargar las ondas de nombres, que muchas veces confundí en la desazón, más que nada por mi bisoñez.
Y finalmente, otro buen amigo, José Miguel Palazuelo, se sentará en los escaños del palacio de la Plaza de la Marina, como senador, una vez que construya un puente con el Ayuntamiento de La Bañeza. Más adelante, ya hablaremos los tres (aunque sea a micrófono cerrado) de otras cosas, como el circuito de velocidad, la escuela de hostelería, la autovía León-Bragança, los… Que no todo va a ser calentar el culo en las poltronas nacionales. Joplera, tíos.