
Un período traicionero, / doce años y algo más, / tiene el dichoso programa / de los jamases jamás.
La risa de don Antonio / se convierte en descojono / al ver que se lo han creído / los periódicos y el foro, / los ciudadanos y alcaldes, / como siempre, muy modorros, / sin ver que en esa 'sonrisa' / las mentiras se hacen chorros.
Columnas desmelenadas / anuncian el notición, / el leonesista Chamorro / se apropia de la moción / y le aprieta al consejero / dar plazos y algo mejor, / las fechas y concreciones, / como un cheque al portador.
"La idea es de Upeele", / dice el ínclito Chamorro, / que llegó tarde a la cita / del bombardeo pedorro. / Lo mandó Paco Fernández, / ¡ay Paco alcalde, qué morro!, / que negaba esta autovía / hasta bien calado el gorro. / "Mucho mejor por Zamora", / dijo don Paco raquetas. / "Mejor que el Páramo Alto, / por Sanabria o La Bañeza". / Después se rectificó, / mandó a la asamblea esa / al vicealcalde upelero / y lavó su cara fea.
Cuán largo me lo fiáis, / don Silván de mil sonrisas, / que sin proyecto y dinero / la ilusión pisas que pisas / de unas gentes que han creído / la autovía hacia Bragança / como si dijeras misa.
"Me cagüen la mar salada", / dije a Martín Manceñido, / alma mater de la idea, / "No ves que nos ha mentido, / toreado y engañado / al soltar el sinsentido".
¡Ay camino portugués!, / ¡Ay senda de estraperlistas! / No llegarás a autovía / en tres lustros a la vista. / Carretera sanabresa, / paramesa de cien brisas, / no ensancharás tus cunetas, / aunque lo anuncie el 'risitas'.
Valladolid dijo no, / que te enteres, leonés, / que quiere unir Portugal / por Zamora de al revés. / Y aunque Silván se noticie / desdiciendo a su Poder, / los lusos han de pasar / por Pucela, ¡qué joder!
La línea más recta es / entre el Oporto y Gijón / la autovía que Silván / el otro día anunció. / ¿Cuándo se empieza la obra? / ¿Quién la va hacer?, ¡vive Dios!, / yo pregunto en estos versos, / el último será un mamón.
La Bañeza por Bragança / ha cambiado en el proyecto, / para embrollar la promesa / a los creyentes catetos, / de su anuncio en Benavides: / "Tu me dices, yo te meto, / yo no dije hasta Bragança", / cuando le exijan su reto.
Don Silván, yo no te creo, / por no haber, no hay ni plan. / No nos chupamos el dedo. / Las salvas que viene y van / con la pólvora del Rey / son dos peditos con pan, / lanzados al buen tuntún, / que viento los llevará.
No se cabree el don Toño, / no se enfade el consejero. / Que ponga la obra en marcha / más que volverse roncero. / No vaya que sea lo mismo / que bañezanos proyectos, / como la Plaza Mayor / o el circuito de moteros.