El Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León comunicó hoy que los resultados de los análisis de 'lengua azul' realizados la semana pasada a una res de una explotación leonesa de la localidad de Posada de Valdeón son negativos, lo que acaba con el temor de un posible brote de la enfermedad en la provincia leonesa.
El jefe del Servicio Territorial, Fidentino Reyero, transmitió tranquilidad en torno a esta enfermedad después de las informaciones surgidas en estos últimos días. Así, aseguró que “aunque hubiese sido un caso positivo no habría pasado nada, simplemente se ampliaría la zona restringida, pero todo seguiría igual”.
Reyero explicó que no sería una situación grave, “por un lado, porque es una enfermedad infecciosa pero no contagiosa, una res enferma no la transmite directamente a uno sano. Y por otro lado, no afecta a los humanos, se trata de un problema de sanidad animal, no de salud pública”.
Los casos aparecidos en Asturias y Cantabria y que iniciaron la alerta ante una posible extensión de la enfermedad, habían llevado a incluir el norte de León, Palencia y Burgos dentro de la zona protegida, lo que conlleva restringir el traslado del ganado ovino y bovino así como extremar los controles.
Durante las próximas semanas se procederá a la vacunación de todas las reses mayores de tres meses y luego serán revacunadas. “El primer paso sirve para crear los anticuerpos, y el segundo aporta la inmunidad definitiva. Tiene una duración de un año; para la próxima campaña ya solo hará falta una de las dosis, siempre y cuando no cambie el serotipo del virus que provoca la enfermedad”, explicó Reyero.
Las vacunas, en duda
Por otro lado, el secretario general de Asaja Castilla y León, José Antonio Turrado transmitió la preocupación de los ganaderos ante la posibilidad de que las propias vacunas supongan un problema. En este sentido, señaló que “la Junta paga indemnizaciones por algunos animales que han muerto por los efectos secundarios de las vacunas” y añadió que esas indemnizaciones hacen pensar “si las vacunas son realmente seguras”.
“No sabemos si esas vacunas tienen garantías, no para erradicar la enfermedad de la Lengua Azul, sino porque causen la muerte de alguna res, abortos, o disminuyan la producción de leche”, expuso.
Los ganaderos exigieron a la Junta más información y sobre todo garantías sobre la calidad de las vacunas. Asimismo, pidieron a la Administración regional que ponga soluciones, porque es un problema que no originan los ganaderos.
En este sentido, el coordinador provincial de Unión de Campesinos de Castilla y León, Corsino González señaló que “las indemnizaciones son cortas y muy antiguas, ya que se aprobaron en mayo de 2005” y añadió que “ahora mismo es muy difícil identificar si la muerte de la res o los problemas que presente están causados por la vacuna”. Además, precisó que “se produce un sobrecoste con la bajada de la producción de leche que no se contempla en las ayudas”.
El proceso de vacunación terminará a finales del mes de septiembre. En octubre el norte de Castilla y León volverá a ser una zona estacionalmente libre y se suavizarán las restricciones. Sin embargo, desde la Junta se reconoce que el cambio climático está influyendo en el aumento del riesgo de contagio de esta enfermedad en la Comunidad Autónoma. Según Fidentino Reyero, “antes las condiciones climáticas necesarias se daban en Extremadura, ahora los vectores ya aparecen en Asturias y Cantabria”, explicó.