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BIERZO 
Los primeros pasos de la memoria minera
El Museo Nacional de la Energía en Ponferrada recibe más de 40.000 visitantes en sus primeros seis meses de vida que se han convertido en un auténtico exito
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V. Silván       31/12/2011
Visitantes en el Museo de la Energía de Ponferrada. (Foto: C. Sánchez)
Visitantes en el Museo de la Energía de Ponferrada. (Foto: C. Sánchez)
Más de 40.000 personas ya conocen los entresijos de la vieja central térmica de la MSP en Ponferrada (León), la primera instalación del Museo Nacional de la Energía (Ene) que abrió sus puertas el pasado mes de julio. Primeros seis meses de actividad que dejan un balance “muy positivo y sorprendente” para su directora, Esther Aparicio. “Tan importante o más que el número de visitas es lo que estamos percibiendo en ese público, la experiencia que la gente se lleva de aquí, muy satisfechos y sorprendidos”, explicó.

Y es que si hay algo que Aparicio destaca de la denominada Ene.térmica es su capacidad de sorprender. “En un momento en el ya no te sorprende nada, cuando haces una visita de estas características y te sorprende, la recomiendas mucho y esa es la mejor publicidad para el museo”, apuntó la responsable, que recordó también la evolución en el tipo de visita, al principio la mayoría procedentes de la comarca de El Bierzo y ahora, cada vez más, turistas llegados de otros puntos de la geografía española.

“Nuestro primer objetivo era conseguir que la gente de aquí visitase su propio museo porque son los mejores embajadores de lo que ellos tienen y tuvo muy buena acogida por los habitantes del Bierzo”, señaló la directora del Ene. Museo, que avanzó que ahora la meta está en conseguir atraer al visitante de fuera, para lo que se está desarrollando una programación turística. “La idea es que la térmica, junto a la planta de captura de CO2 de Cubillos y otros elementos puedan formar un paquete turístico”, explicó.

“La idea del Museo Nacional de la Energía no es abrir la puerta y esperar a que entre la gente sino que su fin es servir como motor de desarrollo de la comarca y para eso tenemos que ser muy activos y ser nosotros los que vayamos a buscar a los públicos y esto es sólo el principio de un camino muy largo”, añadió Esther Aparicio.

Una de las premisas en la creación del Ene.museo era su concepción como un espacio abierto y hecho por y para las personas. Por ello, se mantiene la idea de no vallarlo “sin miedo al vandalismo” como unas instalaciones “recuperadas para los ciudadanos, para que la gente pueda pasear por sus alrededores en esa idea de parque, para que el museo sea vivido, sea usado y no sólo visitado”. Aún así, Aparicio advirtió que “este edificio es una joya del patrimonio industrial español y que nuestra obligación conservarlo en buen estado, si hubiera alguna acción en contra de él o algún acto vandálico habría que cerrar el recinto”.

La directora del Museo Nacional de la Energía, ENE-Museo, de Ponferrada. (Foto: Ical)

La Ene.térmica es un espacio vivo y, por lo tanto, tiene que seguir creciendo con la introducción de nuevos elementos museográficos y recuperando piezas que décadas atrás también tuvieron su lugar en esa vieja térmica que se empezó a construir en los años 20 y ampliada en los 30. “Hay elementos que faltan y que vamos recuperando porque son piezas que se tienen que volver a colocar en su lugar, durante mucho tiempo estuvo abandonada y fue objeto de saqueo”, explicó Aparicio, que defiende la labor de investigación y documentación realizada para “dar nueva vida” a la central.

Goldberg y un sincronoscopio

Una de esas novedades es la nueva máquina Goldberg para explicar la generación de electricidad en una central térmica. Un artefacto que tiene como elementos la mina, el ferrocarril, el río, el lavadero y la térmica, cuya luz se enciende cuando llega el vagón cargado del carbón que le proporciona la energía necesaria. La máquina se pone en marcha con dos volantes, que mueven los dos componentes esenciales, el agua y el carbón.

Ubicada en el muelle de carbones de Ene.térmica, representa un proceso real que comienza con la extracción del mineral en la mina, conducido posteriormente por el ferrocarril siguiendo el transcurso del río hasta el lavadero, próximo a la central. Allí, con ayuda de agua a presión, se eliminan los restos de madera y otros materiales y se separa el carbón en diferentes densidades y tamaños. Posteriormente, limpio y seco el carbón, es vertido en las tolvas, distribuido y triturado para adquirir el tamaño idóneo para su combustión. Las cintas transportadoras lo conducen hasta las calderas para calentar el agua, generar vapor y poner en marcha las turbinas productoras de electricidad.

Plantas del futuro museo del carbonífero de Ciuden cultivadas en el vivero de Pobladura. (Foto: Ical)

“El tema de la museografía lo vamos a seguir complementando”, aseguró Aparicio, que recordó que también se ha incorporado el sincronoscopio, con una ambientación para recrear con luces y sonidos el momento del “acople” para enviar la electricidad a los diferentes centros de la MSP, como el Coto Vivaldi o Villablino. Y es que para los antiguos trabajadores de la central, ese elemento, “el corazón de la nave de turbinas”, era fundamental y no podía faltar. “Para nosotros puede no tener importancia pero para ellos era vital, no lo teníamos porque se lo habían llevado y al final lo recuperamos”, contó Aparicio.

“Hay una serie de elementos de interpretación de esta central que nos ayudas a entenderlo todo mejor, ya sabemos que estos complejos industriales son difíciles de comprender”, reconoció. Así, además de las visitas guiadas que ya se han puesto en marcha, está previsto que próximamente se ofrezca también el servicio de audioguías y se continuará con la labor de documentación, recogiendo fotografías y cualquier elemento vinculado a la cultura del carbón.

Más voluntariado

En la creación del Museo Nacional de la Energía ha sido decisiva la colaboración y las aportaciones realizadas por todos los ciudadanos de El Bierzo y también de Laciana, que con sus recuerdos han ayudado a construir lo que hoy en día es Ene.termica. “Una de las cosas bonitas que ha tenido este museo es que mucha gente ha participado en su propia creación”, destacó Aparicio, que anunció que el año que viene iniciaran un programa de voluntariado relacionado con la cultura minera, siguiendo el éxito conseguido con el ‘Programa Ríos’.

“La gente es fundamental para esta parte del museo, igual que en la sede central no es tan importante, Ene.térmica, la central de MSP tiene una relación fundamental con la comarca y la participación de la gente en la creación del propio museo está en la esencia de este proyecto”, subrayó la directora del Museo Nacional de la Energía. Así, recordó a las tres hermanas mineras de Santa Marina de Torre -Esther, Rosa e Inés Silván (la primera ya falleció)- que protagonizan uno de los videos explicativos del museo y que también han participado en otras actividades.

“Mi lema desde el principio es que este es el museo de las personas”, destacó Aparicio, mientras se le vienen a la mente anécdotas como el debate abierto en Facebook sobre los árboles que debían adornar los exteriores -si debían volver a plantarse cerezos, tilos y eliminar una planta invasora, los ailantos- o de qué color debían pintarse las escaleras de emergencia. “Hubo un momento en que pensé que iba a tener que pintarlas de color arco iris, pero al final ganó el negro”, bromeó.

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