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Los resultados del informe forense, según informaron a Ical fuentes jurídicas, que están ya en manos del Juzgado de Instrucción número 6 de Valladolid, indican que se trata de una mujer depresiva, que había estado bajo tratamiento y a la que le fue diagnosticado un trastorno adaptativo tras asentarse en España procedente de Argentina, donde había vívido los últimos años, ya que ella era natural de Uruguay.
Los médicos que elaboraron el informe también recogen en el mismo que la acusada siempre ha manifestado ideas suicidas, aunque sin concretar, una circunstancia confirmada por ella misma y sus propios familiares, aunque estos extremos no alteran su imputabilidad, al considerar que es no tenía alterada su capacidad volitiva y cognoscitiva.
La monitora que cubría el turno de noche el 15 de agosto, tras acabar presuntamente con la vida de los tres niños, se autolesionó por lo que permaneció ingresada en el módulo penitenciario del Hospital Clínico de Valladolid durante 12 días, hasta que el 26 de agosto fue trasladada al Centro Penitenciario de Villanuela.
Posteriormente, el 10 de septiembre fue de nuevo hospitalizada tras caerse de una galería de la cárcel con una altura similar a un segundo piso, y sufriera heridas graves.
Tribunal del Jurado
Con la práctica de esta prueba se da un paso más en la instrucción del caso. De hecho, el Juzgado ha remitido a la Audiencia Provincial de Valladolid el parte por el que se transforman las diligencias previas en procedimiento del Tribunal del Jurado.
Así, se lo ha comunicado a la Sección Cuarta de la Audiencia que será la encargada de celebrar el juicio por el triple crimen de Boecillo.


