
... cuando es evidente que Sociedad Alkohólica toca mucho mejor y ofende mucho menos que, pongamos por caso, el alcalde rockero de Oencia ("Deja que meta mi palito en tu agujerito" dice una de sus canciones. ¿Lo ven?, por eso yo prefiero eso de "Explota Zerdo").
Hay muchas maneras de hacer apología del terrorismo, porque, sin ir más lejos, el otro día tuve que escuchar a un fulano (un mediocre tan perfecto del que no sólo olvidé su nombre, sino que nunca lo supe). El caso es que este tipo, que era catalán, aunque los catalanes no tienen culpa alguna de ello, me atizó, a mí y a otros, una chapa de más de una hora y juro por dios que a los cinco minutos de aguantarlo me habría gustado vaciarle un cargador en la cabeza.
Por si fuera poco, el tío debía creerse Sócrates, porque soltaba frases para la posteridad, tales como que “si un avión aterriza normalmente eso no es noticia, pero si se estrella, entonces sí”. En mi puta vida lo habría imaginado. También dijo que su tía, que era enfermera, le había aconsejado que no se mezclara con periodistas y, la verdad, no entiendo por qué no le hizo caso a esa venerable mujer.
Al final, de toda la ‘logorrea’ monocorde, en la que contó no sé qué pollas de unos navarros que hacían alpinismo (que es un huevo colgando y otro lo mismo), lo único que me quedó claro fue que a los periodistas viejos, cual es mi caso, hay que echarlos a tomar por el culo, porque escriben lo mismo que un becario, o menos, y cobran mucho más. A nadie parece importarle nada que lo que escriben estos ‘viejos’ sea, en general, más digno y de mejor calidad, porque los jefes, en general, no escriben, pues, en general, no saben, y los propietarios, en general, no leen, con lo que, en general, todos contentos.
Ahora bien, para aburrir con tanta obviedad y lugar común no hacía falta hora y media de dar la brasa a base de términos ‘rimbomburrios’ (más que rimbombantes) y eufemísticos, como el de “rescatar ese capital” para no mencionar el término despido, porque de sobra sabemos todos que el futuro empresarial y los grandes proyectos económicos del siglo XXI se resumen en que hay que trabajar más, cobrar menos y demostrar que rebosas ilusión. Pues que así sea.
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Decía el genial Pierre Louÿs que no hay nada tan vicioso como un viejo juez. Pues bien, es muy probable que tampoco exista nada tan inicuo como un juez conspicuo, con independencia de su edad. (El libro aludido se titula ‘Las tres hijas de su madre’ y es tan gamberro como suculento y muy recomendable para jovencitas recién desvirgadas –‘ex-himen’ (ver el escalofriante titular de arriba)– o a punto de serlo).
Viene esto a cuento, porque vale que el TSJ de Castilla y León diga que son nulas de pleno derecho las modificaciones legales que la Junta ha realizado en la ordenación de San Glorio para permitir allí la construcción de una estación de esquí. Lo que ya es la hostia en verso es que los sesudos magistrados se amparen para dictar tal resolución no sólo en preceptos legales, que sería lo suyo, sino en cosas como el cambio climático que, dicho sea de paso, seguro que no tienen ni puta idea de lo que es. Imaginemos que hay cambio climático y que dentro de 20 años en San Glorio no va a caer ni una jodida gota de nieve, ¿y qué?, a lo mejor se puede instalar allí un puticlub y vamos todos con el santo en romería y con flores a María para ver si nieva. Digo yo que, a la hora de dictar sentencia, a un juez, ¿qué cojones le importa si va a nevar o no?. ¿Por qué a los jueces parece interesarles tanto la nieve?. Por mí pueden metérsela en las narices, porque lo que importa no es si va a nevar más o menos, sino si la estación de esquí vulnera la normativa vigente. Pero, claro, hoy día si no hablas del cambio climático no eres nadie, estás jodido.
Ya veremos qué pasa con este cacareado cambio climático dentro de unos años.Por cierto: ¿qué fue del agujero de ozono?, ¿qué fu de las vacas locas?, ¿qué fue de la gripe aviar?, ¿y del Sida?... No hay mal que cien años dure, alguno incluso no llega ni a materializarse: acuérdense del huracán Pizarro, se quedó en menos que una brisa.
Recuerdo que todas estas lacras fueron, una por una (una al cuadrado), anunciadas como el ‘Armaggedón’ de la Humanidad, cuando realmente la única amenaza seria de la Humanidad es la estupidez, porque, como dijo T.S. Eliot. “Contra la estupidez los propios dioses luchan en vano”. Lógico, los dioses también son imbéciles, ¿por qué iban a ser una excepción?
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