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El niño de once años Alejandro Múñoz toma el báculo y la mitra por un día y se convierte en el ‘Obispillo’ de Palencia
La tradición festiva fue recuperada en 2009 por el Cabildo de la Catedral, el Ayuntamiento y la Escolanía de los Niños del Coro después de un siglo sin celebrarse
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Ical       28/12/2012
El niño de once años Alejandro Muñoz se convirtió hoy en ‘Obispillo’ por un día de la ciudad de Palencia gracias a la tradición recuperada en 2009 por el Cabildo de la Catedral, el Ayuntamiento y la Escolanía de los Niños del Coro de la Seo palentina. El pequeño tomó el báculo y la mitra para ocupar por un día el cargo de prelado de la Diócesis con las vestimentas propias de su desempeño de primera autoridad religiosa. Montado sobre un caballo blanco, recorrió el centro de la ciudad, acompañado como viene siendo tradicional por un séquito de niños que como novedad este año estuvo integrado además por tres burros y dos pollinos de una explotación situada en localidad de Antigüedad.

La festividad se remonta al siglo IV, donde se honraba a San Nicolás de Bari, obispo de Mira que, entre otras cosas, fue reconocido mundialmente como amigo de la infancia. Lo mismo sucede con la ciudad de Palencia desde el año 2006, una de los 61 municipios con esta distinción en España, según Unicef. Esta fiesta, de origen medieval, hunde sus raíces en el siglo X y llegó a Palencia hacia el año 1220, aunque no se tiene prueba documental hasta el 3 de noviembre de 1366, fecha de la que data el estatuto fundacional de la Escolanía de los Niños del Coro de la Catedral.

Así, durante el principal acto festivo, el ‘Obispillo’ fue investido con el báculo y la mitra en la Catedral palentina, donde pronunció un discurso en el que pidió “que a nadie le falte pan y trabajo y el cariño de cada día y que todos podamos ser felices”. A continuación, montado a caballo y acompañado de su séquito, recorrió el centro de la ciudad hasta llegar a la Plaza Mayor, donde se dirigió al alcalde, Alfonso Polanco, para hacerle llegar algunas de las demandas en representación de la población infantil palentina.

Entre otras cuestiones, el pequeño, que lleva tres años en la Escolanía junto con otros 49 cantores y estudia en el Colegio Internacional de Valladolid, pidió “que todos los niños de Palencia, sin distinción de ninguna clase, sean protegidos por las leyes y podamos disponer de oportunidades y servicios para desarrollarnos física, mental, moral, espiritual y socialmente en condiciones de libertad y dignidad”.

Asimismo, señaló que “hace falta una pista municipal de patinaje sobre hielo”. “Ya comprendo las dificultades en esta época de crisis y recortes, pero las ciudades vecinas tienen pistas de patinaje sobre hielo y nosotros no queremos ser menos. Estoy seguro de que se crearía gran afición a esta modalidad deportiva. Que se renueven los columpios de los jardinillos, y que se forme una banda de música infantil municipal . Queremos que el Ayuntamiento siga plantando árboles, cuidando el río y los patos, conservando el medio ambiente…”, subrayó el Obispillo.

Tradición ancestral

Esta fiesta constituye una de las tradiciones más antiguas de las que se celebraban en España y se recuperó en 2009 después de 100 años sin celebrarse. En su origen, el Obispillo, montado en un caballo blanco, desfilaba por las calles de la ciudad bendiciendo a los transeúntes y su séquito repartía golosinas a los más pequeños. Luego llegaba al Ayuntamiento donde es recibido por la Corporación, pidiendo mejoras en la ciudad relacionadas con la infancia.

El estatuto fundacional de los Niños de Coro de la Catedral de Palencia del 3 de noviembre de 1366 menciona como una obligación muy especial la fiesta del ‘Obispillo’, ya que la ausencia o falta a ella por parte de los canónigos se penalizaría con la máxima pena, restando 15 días de retribuciones. La tradición dice que el cargo de ‘Obispillo’ debe recaer en un niño que hizo la comunión el año anterior.

Un texto recoge que, basándose en el canto del ‘Magnificat’ dedicado a la Virgen, los canónigos decidían aplicar una especie de cura de humildad meditando sobre su poder y concediendo a un niño el cargo de prelado, además de vestirlo como corresponde al cargo. En los estatutos fundacionales de la Escolanía, además de cultivar la excelencia musical, se establece que entre las obligaciones especiales del Coro está celebrar con solemnidad la Fiesta del Obispillo, coincidiendo con el día de los Santos Inocentes, haciendo especialmente protagonistas a los niños en estas fechas navideñas.    
 
 

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