
...Este otoño no sé el porqué –bueno, si lo sé, pero no se lo voy a contar a ustedes- me ha tocado introspección. Y ahí sigo a pico, pala y barrena en esta minería de uno mismo. Cuando entro en estos estados es como si me pudiera la vida, y por más que la realidad le ponga a uno cosas a tiro –de pluma o teclado, nada mortal- uno prefiere esquivar la provocación y seguir en sus íntimas cavilaciones más que ponerle algo de humor y crítica a los hechos cotidianos.
No obstante como en más de una amistad he comenzado a ver síntomas de preocupación por mis silencios, me he permitido aprovechar el comentario que, informa este periódico, la concejala Rodríguez Picallo ha hecho en referencia al festival Sensaciones (tao chi, yoga, spinning, etc.): “esto ayuda a conocer tu cuerpo”. No lo dudo, y hasta seguro estoy que también a templar el propio espíritu.
Por eso al leerlo he tenido la sensación de que esta iniciativa, voluntaria para los ciudadanos, debería decretarse de obligado cumplimiento para la clase política. Toda vez que, si pertenecen interinamente a dicha clase, no es más que por democrática decisión del cuerpo electoral al que también pertenecen. Quizás así, conociendo un poco mejor dicho cuerpo, no pretendiesen vacilarle tanto y, lo que es peor, nunca de gratis total, y mantendrían con él, es decir, con nosotros, una relación un poco más pudorosa. Y digo esto porque no sabe uno si de verdad se creen lo que nos cuentan o es que salidos de este cuerpo electoral levitan ya en otros mundos que, aun estando en éste, nos son ajenos.
Así, me pregunto dónde tomará café el cajero Solbes. Si lo tomase donde servidor y se quedase un euro como propina al servicio de dos, seguramente que quien nos haya atendido sale persiguiéndonos consciente del error. Nada de extrañar, cosas del pudor. Ahora resulta que hay que educar a la población, que no hemos interiorizado el valor de un euro –y que lo diga, al precio que están las cosas como para interiorizarlo, ahorrarlo, ni en espíritu puro es posible, no queda ni uno, se van todos y más que hubiera-. No sería mejor educar el mercado, explicarles a más de uno que el nivel de beneficio de algunas empresas más que éxito empresarial huele a inmoralidad por no decir a usura. Pero claro, cualquiera toca lo sagrado, ahora resulta que somos los propios paganini los que nos encarecemos la vida, vamos, que hay mucho vicio. Por si esto fuera poco el señor gobernador del Banco de España pide que los sueldos no suban en 2008 como la inflación. Lo veo en Cámera café y me desco… pero como es un telediario, le miento los suyos. Lo dicho, de pudor, escasos.

Por aquí, en la localidad que me censa, más de lo mismo. De falta de pudor, digo. Aunque este es más esclarecedor si cabe. Pues éste ayuda incluso a comprender porqué, por ejemplo el PP no está por la cosa de la memoria histórica. Y no es otro motivo que porque son partidarios de la amnesia contemporánea. De qué si no se puede entender que los mismos que llevaron este Ayuntamiento a la más absoluta de las ruinas ahora se dediquen a agitar las aguas de quien intenta sanearlo. Hay que tener poco pudor. Lo mejor que harían sería estar callados y hacer como que no va con ellos y algún que otro ausente –Amilivia y el superlativo leonés Rodríguez de Francisco- el socavón económico al que se enfrenta la ciudad y sus habitantes. No digo que la solución propuesta por el equipo de gobierno municipal sea la mejor –aunque sí la más fácil- pero de ahí al amnésico descaro del grupo popular hay un mínimo de pudor al que no deberían renunciar. Qué solución puede aportar el Partido Popular, si él fue quien durante años arruinó el común.
Nada, hay que enviarlos al tai chi, al yoga, al spinning, o a clases de sentido común. Es tal la falta de él que tienen, que ante cualquier negativa consecuencia de sus actos no se les ocurre otra cosa que, con gran falta de recato, re-catarnos.
Juan García Campal
http://juancampal.blogspot.com