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El objetivo de esta exposición es el de “levantar la imagen” que la literatura o el cine han arrojado sobre la última reina del Antiguo Egipto, a la que Recio ha calificado como una “mujer extraordinaria”, pero que tiene un “reflejo” de “prostituta, que no fue”. Es más, el director del IBO considera que se trata de un personaje histórico que fue “salvadora de Egipto” y de “lo antiguo”, frente a “los nuevos poderes” que surgían en la época desde Roma.
Esta exposición será la que tome el relevo a la de Alejandro Magno, que pudo otorgar, según Jesús García Recio un “nuevo punto de vista” sobre este personaje y para “poder comprender la sociedad moderna, enraizada en el mundo antiguo”, lejos de la imagen de “emperador o diseñador de batallas”. Una imagen de “hombre religioso” que “llevó a efecto la concordia entre los hombres”.
En el “horizonte” está la celebración de otra muestra que gire en torno al “tema bíblico”, dentro de los proyectos que el Instituto Bíblico Oriental tiene en mente para continuar “a ritmo anual” con su función de divulgación de la cultura oriental antigua. “Es nuestra obligación hacerlo bien, con inteligencia y sabiduría”, ha explicado Recio.
