
...Es el caso de la excelsa periodista Maruja Torres, que en una reflexión que haría palidecer al propio dúo estático, Teodoro y Martín (Adorno y Heidegger), suelta a bocajarro en una entrevista que: “Cuando hago un pis cargado por la mañana no tiro de la cadena, espero varias horas con la ventana abierta. Yo no me ducho cada día, no soy tan guarra como para necesitar ducharme cada día. Yo me hago abluciones”.
¡Cuánta excusa para justificar lo injustificable! Por si no fuera suficiente, prosigue “Me 'abluciono' las partes contratantes y cada tres días me meto una ducha con cuidado”. Hay mucho marrano disfrazado de ecologista. Ésta, además va de pacifista y dice que aprendió a ahorrar agua en Beirut.
No te jode, si yo estuviera en Beirut o en el puto desierto del Sahara también ahorraría agua por cojones. Pero yo vivo en el Bierzo, uno de los centros del Paraíso y aquí no sólo el embalse de Bárcena supera el 72% de agua embalsada, sino que, encima, está lloviendo y granizando, que nos va a joder la vendimia y en vez de vino vamos a tener que beber el ‘meao’ ese ‘cargao’ de la Maruja, que vamos a parecer todos a Pedrojota en una sesión con la Exuperancia.
Ya dije aquí que el número de imbéciles es infinito y creciente y que lo verdaderamente ecológico es derrochar agua, precisamente para que no se la lleven a Beirut o a Valencia o a Murcia. Si quieren que vengan ellos aquí, que tenemos toda la montaña despoblada, precisamente porque la gente se tuvo que marchar de allí para ir a sitios donde no hay agua, pero sí trabajo. Así que, ahora, a cascarla.
No quiero ni pensar en cómo olerá el ‘potorro’ de la Maruja esta, pero eso de que “cada tres días me meto una ducha con cuidado" me ha llegado al alma. Creo que es una frase antológica, digna de Oscar Wilde. Me recuerda a un conocido que sólo tomaba vino y se puso a tomar agua por consejo del médico. Obviamente le hizo daño y se cambió al mosto, con lo que el azúcar se le disparó y cuando volvió a la senda del vino ya era tarde. Tenía el organismo ‘estrozao’.
Aunque defiendo el derroche de agua, también me gusta el vino, siempre y cuando no sea con moderación. En la Feria del Vino de Ponferrada, que fue el pasado fin de semana, me encadené al mostrador de Tilenus y oye, si no clausuran la Feria todavía sigo allí. También conocí a un japonés muy simpático y de nombre impronunciable. Además era de muy buena cepa, por lo que bebía, ya que pilló una castaña comparable a la mía, si no mayor. Yo no sé japonés, porque no nací allí, pero después de tomar una botella de Pagos de Posada y otra de crianza recitaba haikus como la madre que me parió. ¡Ay Japón, Japón¡, qué rico está el Japón (ibérico. Es que tengo mis fijaciones).
.jpg)
Andan ahora los grupos conservacionistas soliviantados por la profusión de canteras en el entorno de Las Médulas. Son unos 'carcas'. Si en época romana hubiera habido ecologistas, entonces no tendríamos Las Médulas, porque recuerdo que no eran más que una mina a cielo abierto (como el Feixolín de Victorino), que se explotaba mediante el sistema de ‘ruina montium’ (que quiere decir: a tomar por el culo el monte, o algo parecido). Así que no deben quejarse tanto, porque las canteras de hoy son el Patrimonio de la Humanidad de mañana. ¡Loado sea Eduardo Fernández!.
En fin, ahora cojo unas vacaciones y me voy a tomar el sol, con el permiso de Lasarte, que se cogió para él todas las concesiones, aunque eso sí, ya ha dicho Elena, el enano Villanueva, que no hay nada en este caso que se haya hecho mal. Entonces, nio sé por qué cojones dimitieron el tal Lasarte y sus 'coleguis' (Soy enemigo de la pena de muerte, excepto para los políticos. Bueno, tampoco es que les desee la muerte, pero una larga enfermedad les vendría como dios. Lo que no entiendo es ese afán de mi admirado Sosa Wagner por ingresar en una orden de tan proverbial abyección).
PD. Como muchos saben, yo soy de Sahagún y el otro día vi a mis amigos apenados porque la iglesia de San Lorenzo se está cayendo. Ya se cayó en su día (allá por 1947) la de San Tirso y la reconstrucción que hicieron es, hablando con prudencia, una estafa, porque se inventaron un ábside y un arco de herradura en el crucero. O sea, una reconstrucción de Exín Castillos. Parece que ahora, si nadie lo remedia, ocurrirá algo parecido. Precisamente, al hilo de las torres de ladrillo de las iglesias de Sahagún, me viene a la memoria el texto de una conferencia titulada ‘Juego y teoría del duende’, que Lorca (la ballena asesina) pronunció con delectación antes, lógicamente, de que lo asesinaran por maricón unos tipos que tampoco se lavaban mucho (recuerdo que la última voluntad del asesino Jarabo fue que le cambiaran al guardia que lo vigilaba porque le olían los pies como el chocho de la Maruja. A lo que se ve, era algo muy común entonces). El caso es que Lorca decía que las torres de ladrillo de Sahagún representaban como ninguna otra el duende, que es la esencia y el genio de España. Sólo comparables por su magia, según el poeta, a las de Calatayud. Y hablando de Calatayud, me viene a la memoria esa cancioncilla tan famosa y tan guarrilla que dice: “Si vas a Calatayud / pregunta por la Manuela / que es nieta de la Dolores / y es más puta que su abuela”. Pues eso, que ya no me acuerdo de lo que iba diciendo, porque estoy anestesiado de la gente que se ducha con tanto cuidado que ni se nota que se ha duchado. ¡Ay, Señor, qué ducha!
http://elumbraldepaco.blogspot.com