
... Sí, el PSOE administra nuestro futuro, en León y en España, pero los agüeros no se han cumplido por lo que es muy difícil escuchar más palabras con confianza. La verdad es que a una ninguno de ellos me ha decepcionado, sencillamente porque no me había hecho previas ilusiones.
Somos seres curiosos y por eso nos gustan las profecías, pero los socialistas se han ganado el nombre de falsos profetas porque sus vaticinios no ofrecen beneficio ni a la duda. El tiempo va descorriendo velos espesos para dar paso a la luz que nos lleva a descubrir el misterio. Y es que las cosas no van nada bien, los socialistas no son santos que puedan sanar las enfermedades de este país al que le duele el presente e incluso el futuro.
Nuestros gobernantes gustan de la brujería y como seres consagrados han querido hechizar al pueblo para privarle de la verdad. Sí, el PSOE ha tapado la verdad pero el platillo de la balanza se ha inclinado de tal forma que debe reconocer que la economía, la política y la propia sociedad están faltos de salud. Les cuesta creer, defienden a ultranza sus dogmas y se empeñan en oponerse a cualquier otro reconocimiento. Ciegos y orgullosos, así veo a los socialistas, perdidos en sus perspectivas de futuro porque se niegan a escuchar al presente.
Una época con buena apariencia pero decadente, un presente de integridades rotas donde triunfa la indiferencia social, el hedonismo y las satisfacciones individuales. Un presente donde la corrupción inunda los rincones socialistas que gobiernan como políticos saqueadores.
El Gobierno tiene que dejar a un lado sus contradicciones e incoherencias y dejar de comportarse como un aficionado. El torpe aprendiz debe dar paso al maestro practicando una política efectiva y trabajada que permita emitir un buen veredicto.
Pero mientras, a su alrededor, reducen confianza, perdemos estabilidad y seguridad por la gran escalada de la inflación, de los precios y del paro. Tenemos un Gobierno que representa una obra en un escenario equivocado, una obra con un final feliz falso en un escenario donde impera la sinrazón y el caos, donde la realidad les es ajena, pero no engañan al espectador que opta por tener como su mejor asesora la intuición. Intuimos desgobierno, inacción, pasividad, desconcierto y confusión, lo que no contribuye en absoluto a curar la herida provocada por nuestros administradores del futuro. Es necesario restaurar la confianza y espantar a los brujos en nombre de la salud mental del pueblo.
Ana Mª Guada Sanz. Portavoz Municipal del PP en el Ayuntamiento de León.